La finalidad de esta sección es dar a conocer las letras dominicanas, las obras que se han publicado recientemente en nuestro país y que se destacan por su calidad aunque no cuenten con un aparato mediático o propagandístico que las lleve a figurar en los medios. Invitamos a todos los autores, noveles o consagrados, a que nos hagan llegar sus publicaciones para darles cabida en esta página, con la única intención de darlas a conocer desde una mirada crítica y objetiva.
Te llamé tantas veces es un libro de cuentos que retrata un mundo visto con los ojos de una niña, evocado con una cuidadosa dosis de magia y fantasía.
Minerva del Risco nació en diciembre de 1961 en Puerto Rico, hija de padres dominicanos exiliados durante la dictadura de Trujillo, hija de René del Risco Bermúdez. Según datos obtenidos en Internet y en la solapa anterior de uno de sus libros, estudió Mercadeo en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, y ha trabajado publicidad y producción televisiva. También es gestora cultural y se desempeñó como articulista en los periódicos Acento, Diario Libre y El Nuevo Diario, así como en el suplemento cultural Areíto del Periódico Hoy, en la revista literaria Punto en Línea de la Universidad Nacional de México, en la revista española Intramuros, en la revista centroamericana Carátula, en la revista uruguaya Casapaís y en las revistas dominicanas Global y País Cultural. Preside en la actualidad la Fundación René del Risco Bermúdez, que entre sus objetivos pretende contribuir a la educación desde la literatura y la poesía.
Te llamé tantas veces es una obra escrita en un lenguaje fluido que entremezcla la magia con la imaginación de una niña que mira el mundo que la rodea con la visión y con la capacidad de inventar aquello para lo que carece de una explicación lógica, y que acepta lo que puede entender o rechaza lo que no le gusta, con esa claridad con la que los niños asumen su realidad circundante.
Las historias con las que nos encontramos en este libro, en una edición publicada en 2021 en la colección del Banco Central, transcurren en un universo que tiene unas dimensiones propias, con casas viejas como la de Gascue, que aparece repetidamente, con escaleras de madera y habitaciones en las que es posible percibir las fragancias y los distintos matices de la luz.
En Usted verá, una niña evoca los días de los Reyes Magos con una perspectiva completamente opuesta a la de mayoría de las personas, es decir como una jornada que le producía un profundo rechazo y que la fastidiaba, acaso porque la supuesta magia que rodeaba a esa jornada era impuesta por otros, por gente mayor que la llevaba en El Conde a ver el muñeco de Santa Claus en la vidriera de la tienda La Margarita, y también porque ella veía cómo, al final del desfile, los Reyes Magos se desmontaban sudorosos de sus burros, que no eran camellos, y se mezclaban con la gente, mientras ella en lugar de disfrutar de esa fantasía “obligada” solamente deseaba que se terminara de una vez.
En Te llamé tantas veces, cuento que da título al libro, una niña dibuja un oso que a veces puede convertirse en conejo, entre los personajes que desfilan en la historia está su abuela, una mujer huraña que fuma en una pipa, un cachimbo, un abuelo que arregla relojes y una “negrita” llamada Ercilia, trabajadora doméstica que nació en un batey, que duerme en un cuarto que siempre está cerrado para la niña, del que sale un desagradable olor a magnolias con el que la muchacha perfuma su habitación.
La relación con Ercilia se torna especial porque la niña intuye o se convence de que esa muchacha puede comprender perfectamente que el oso se convierta a veces en conejo, o que el cocuyo que la niña guarda en una cajita es igual a los que “la negrita” tiene en su habitación “…y que ellos son como las estrellas, que te colman de luz hasta el alma, y que tenerlos cerca es como mirar el cielo, porque te llenan de respuestas”, le cuenta Ercilia… la joven desaparece un día, como también desaparece la infancia de la protagonista y el recuerdo de la “negrita” permanece intacto en la memoria de la niña, que la llamó tantas veces y finalmente decide que es mejor creer que se fue con las estrellas en busca de respuestas.
Así como me es imposible releer “Ahora que vuelvo, Ton” sin que se me nublen los ojos, cuando llegué al relato titulado “A la cieguita” me encontré con una evocación de René del Risco Bermúdez escrita en un tono tan delicadamente intimista, y poéticamente hermoso, que me parece que es la mejor elegía con que se pueda rendir homenaje a un escritor verdaderamente inmenso en su estatura dentro de la literatura dominicana.
Minerva evoca a su padre con imágenes sueltas, en un desorden aparente que no es tal, y que pintan con diáfana genialidad la relación entre un padre amoroso y una hija pequeña que lo ve como su ángel protector. “A la cieguita” evoca la forma en que cruzaban las calles sin darle importancia al rumbo, y al final quedan las preguntas que siempre aparecen cuando se piensa en lo que pudo haber sido, cuando ya es imposible hacer más nada porque no se puede corregir el pasado, preguntas que inquietan de la misma manera que al piloto llamado Saint Exupéry lo inquietaba la posibilidad de que el cordero pudiera o no comerse a la rosa del Principito.
Minerva del Risco es autora de este regreso a la infancia perdida, un libro que, una vez leído, queda flotando en la memoria con la musicalidad de su lenguaje poético, con el ritmo de sus recuerdos, con el sabor de sus dolores y con la magia con la que una escritora capaz de retratar la belleza puede quedarse a vivir para siempre en el recuerdo de quien se asoma a estas páginas.
