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La reapertura del museo permitió además contribuir al rescate y restauración del monumento de Las Atarazanas Reales, antiguo puerto de Santo Domingo

Desde agosto de 2021, el Museo de las Atarazanas Reales (MAR) volvió abrir sus puertas al público para que pueda disfrutar de las colecciones que allí se exhiben.

Los vestigios de los múltiples naufragios, desde el siglo XV hasta muy entrado el período XIX convergen en esta muestra de bienes culturales procedentes del fondo marino. Una colección que aloja alrededor de mil 200 piezas del patrimonio subacuático de la República Dominicana, extraídos de costas en las que aún se encuentran restos de innumerables naufragios de la época y que forman parte de lo que se considera la colección más importantes de América.

La reapertura de este museo permitió además contribuir el rescate y restauración del monumento de Las Atarazanas Reales, antiguo puerto de Santo Domingo construida en el siglo XVI que servía para reparar los barcos y astillero de la corona española, siendo una de las edificaciones que todavía se mantiene en pie en todo el mundo.

De acuerdo a su directora Mónica Gutiérrez, toda esta museografía es obra de los esfuerzos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de los ministerios de Cultura y Turismo, con la participación de arquitectos dominicanos y españoles.

Según explicó, la colección del MAR exhibe el encuentro entre las culturas de América y Europa a finales del siglo XV, que invita a sumergirse en medio de paisajes testimoniales que recrea la historia de la actividad marítima de los naufragios sucedidos en torno a la isla de Santo Domingo. Restos de objetos personales y productos del comercio que reflejan ideas, creencias y desarrollo de la época.

“Esta valiosa colección fue rescatada por caza tesoros, una práctica que va en contra de la ideología de la UNESCO por considerar que al momento de los hallazgos estos patrimonios se podrían maltratar o utilizar para el comercio”, explicó Gutiérrez, quien agregó que a partir de 1991 la República Dominicana se convirtió en firmante del tratado de la organización que prohíbe que caza tesoros saquen del fondo del mar esa piezas y tesoros.

Explicó Gutiérrez que cada colección cuenta con dispositivos tecnológicos que ofrecen información no solo en el idioma español, sino también en inglés, francés y alemán. También, se encuentran implementando el código QR para que los visitantes puedas obtener información a través de sus celulares.

“El museo también cuenta con programas para estudiantes de liceos y escuelas públicas y privadas. El costo de entrada es de 10 pesos si nos visitan en grupos y 50 los colegios”, informó Gutiérrez, y explicó que para los que visiten el museo de manera individual el costo será de 100 pesos los niños y 200 los adultos. Extranjeros de siete a tres dólares con 50.

El MAR está organizado por períodos. En sus salas se exhiben piezas encontradas en los siglos 16, 17 y 18, así como pecios, que no es más que el lugar y hallazgo del cascote del barco y todas sus piezas. Además de objetos de cenotes de agua dulce, ríos y lagos, como lo es una colección taina del siglo XV y que representa el encuentro entre el nuevo y el viejo mundo que “nos muestra una idea de su riqueza cultural y su visión mágica religiosa del mundo”.

Una de sus salas contempla una colección de objetos del siglo XVI de las embarcaciones de Nicolás de Ovando, el tercer naufragio que aconteció alrededor de la isla, compuesta por piezas de artillería, utensilios de uso diario, joyas, monedas, armas, indumentarias, entre otras.

“El MAR exhibe también una muestra que pertenece al naufragio del barco Nuestra Señora de La Pura y Limpia Concepción que se hundió en 1641 en el siglo 17. Este galeón fluido en los astilleros de La Habana en 1620 formaba parte de una flota que volvía a España desde Veracruz”, informó Gutiérrez. En ella viajaba un conjunto de porcelana de la Dinastía Ming, una colección de joyas y de piedras preciosas, así como un baúl con doble fondo de monedas de plata.

Entre estas piezas fue rescatada la imagen del Santo Niño de la Bola, que representa una advocación de Jesucristo.

Figuran también, objetos de un barco procedente de Holanda que data del siglo 18, encontrado en Montecristi entre los años 1654 y 1656, en el que viajaban ánforas, una colección de pipas de arcilla blanca o de caolín, botijas grandes donde traían aceite y aceitunas embarcadas desde España hacia el nuevo mundo.

En ese espacio se pueden apreciar piezas de la fragata Señora de Begoña, que navegaba con una carga de monedas de plata, maderas, relojes, una colección de vasos, jarras, botellas de esencia, de vinos, entre otros.

De las piezas encontradas en el navío del Conde de Tolosa, el museo exhibe cañones, armas de fuego, mandarrias, platos, planchas, así como una compilación de crucifijos, medallones y de amuletos que utilizaban los religiosos.

Otro de los atractivos del Museo de las Atarazanas son los objetos de dos navíos franceses rescatados en Montecristi y Río San Juan que datan del siglo 18 y 19, así como piezas del llamado “Barco de los perfumes” hundido en 1829 con un cargamento de porcelana, seda, vino y pequeños frasco de perfume.

Otros espacios

Al final del recorrido, se pueden apreciar varios banners que detallan la actividad de comercio y el contrabando durante esos siglos 16, 17 y 18 procedentes de Portugal y España, quienes comenzaron a introducir grandes cantidades de oro y plata a Europa, procedentes de América y de África.

Una muestra que llama mucho la atención es el salón donde se presenta de manera virtual la simulación de varios de los naufragios, con los ruidos del agua, del hundimiento de barcos, entre otras características. También, una réplica de de la primera y segunda batalla del navío Nuestra Señora de Guadalupe, cuyo sonido de los cañones y del oleaje transportan la imaginación hacia esa época.

De igual forma, varios videos escenifican lo que pasó en el momento del descubrimiento de América, uno de un combate naval entre Inglaterra y Francia y otros del naufragio del pecio Nuestra Señora de Guadalupe y el Conde de Tolosa.

La sala de exposiciones temporales exhibe el proceso de restauración de las monedas encontradas, la forma cómo estaban incrustadas en los arrecifes, cómo fueron separadas y el proceso para llevarlas a su color original, entre otras.

Misión
Las Atarazanas Reales es el antiguo puerto de Santo Domingo, construida en el siglo XVI y que servía para reparar los barcos y como astillero de la corona española”.

Leyenda
Este museo invita a sumergirse en la historia de la actividad marítima de los naufragios sucedidos en torno a la isla de Santo Domingo entre los siglos XV y XIX”.

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