1º de Mayo: dia internacional del trabajo

Hoy se celebra a nivel mundial el Día Internacional del Trabajo en recuerdo de aquellos valerosos trabajadores que un 1º de mayo de 1886 en la plaza Haymarket de Chicago, Estados Unidos fueron masacrados por las fuerzas de la Policía por reclamar una jornada que no excediera de las ocho horas de trabajo al día.

Curiosamente, solo los Estados Unidos no celebra en esta fecha el Día Internacional del Trabajo, pues lo hace el primer lunes del mes de septiembre, tal vez para escapar del sentimiento de culpa, hasta el extremo de que en la plaza donde sucedió la tragedia se levantó una estatua para recordar a la heroica policía de Illinois por haber sofocado aquella revuelta.

Pero dejamos la historia a un lado y reflexionemos sobre el futuro, ya casi presente que tendrán que enfrentar los trabajadores con esta nueva sociedad que se avizora con la tecnología digital y la reciente creación de la inteligencia artificial.

La sociedad industrial, esa que hemos conocido desde finales del siglo XIX comienza a desaparecer ante el avance vertiginoso de un cambio de época, de una nueva civilización, de una economía globalizada y un mercado que responde a nuevas exigencias hasta ayer desconocidas.

La capacidad de las máquinas para usar algoritmos, aprender de los datos y utilizar lo aprendido en la toma de decisiones, tal y como lo hace un ser humano tendrá en el mundo de trabajo un impacto de tal naturaleza que diversos autores vaticinan que transformará el mundo de las finanzas, modernizará la industria del turismo, con reservas de hotel mediante comandos de voz, asistentes virtuales en los hoteles, y check-in mediante reconocimiento facial; revolucionará la conducción de los vehículos que se desplazarán autónomamente y la movilidad como servicio, con robots como guías turísticos y visitas virtuales a las ciudades; innovará en el campo de la salud, en el área de los diagnósticos, la atención médica y el seguimiento y control de los medicamentos; y mutará radicalmente las tiendas y los supermercados con el comercio on-line, la reposición de estanterías, robotización del inventario, sistemas de pago electrónico y campañas de promoción con el uso de las tecnologías biométricas.

Es obvio que esta nueva revolución provocará que millones de trabajadores a nivel global pierdan sus empleos. Estudios revelan que en los Estados Unidos la cifra podría alcanzar un 47 por ciento y que casi la mitad de las tareas que hoy realizan personas de carne y hueso pasarán a ser ejecutadas por robots para el año 2055.

En efecto, basta pensar que con los vehículos autónomos desaparecerán los taxistas, con los robots caerán en el desempleo los operadores de líneas de ensamblaje, con los chatbots se extinguirán las secretarias de atención al cliente, con la tecnología de punta pasarán a la historia los cajeros de bancos y en la medida en que la inteligencia artificial siga perfeccionándose continuará creciendo el número de empleos que serán afectados.

A pesar de lo dicho, me inscribo en el bando de los optimistas, pues como ha señalado la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las tecnologías digitales basadas en la inteligencia artificial pueden permitir que segmentos más amplios del mercado laboral mejoren su productividad y tengan acceso a empleos mejor remuneraos, lo cual, a su vez, puede contribuir a promover el crecimiento inclusivo
Incluso, advierte la OIT, en los empleos altamente expuestos a la nueva tecnología su afectación probablemente sea únicamente parcial, y en vez de ser sustituidos por la inteligencia artificial generativa serán más bien complementados. En otras palabras, más que sustitución habrá cambios potenciales en la calidad de estos puestos de trabajo, en particular la intensidad del trabajo y la autonomía.

Asimismo, el uso de la inteligencia artificial reducirá costos y aumentará la productividad lo que conducirá a una expansión de la oferta de trabajo y, como resulta obvio, también creará nuevos puestos de trabajo, como científicos de datos, ingenieros de software, científicos de investigación, expertos en aprendizaje automático y profundo, diseñador de chatbots, experto en mercadeo digital, asesor de estrategia de inteligencia artificial, coach en adicciones tecnológicas y en creatividad.

Naturalmente, habrá ganadores y perdedores. Muy posiblemente perderán sus empleos aquellos trabajadores que realizan trabajos administrativos, pues son los más expuestos a las nuevas tecnologías, especialmente si sus tareas son automáticas y repetitivas, así como aquellos dedicados al análisis de datos y tendencias, labores que de inmediato podrán ser asignadas a robots.

No hay que tenerle miedo a la nueva sociedad que comenzamos a vivir. Pero esencialmente las autoridades, los empresarios y los trabajadores tienen que saber afrontarla.

Y ante este avance se hace necesario preguntar si nuestras autoridades han comenzado a adoptar las medidas pertinentes para formar a nuestros trabajadores ante el mundo digital y para regular la inteligencia artificial y evitar que esta pueda atentar contra la dignidad de la persona.

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