A 213 años del nacimiento de Duarte

Hoy celebramos el aniversario del nacimiento del más grande de los dominicanos, Juan Pablo Duarte Díez, ocurrido el martes 26 de enero de 1813, bajo el signo de Acuario y la luna en fase menguante, en la ciudad capital de lo que más tarde sería República Dominicana. Ideólogo, impulsor, chispa y financista con su propio peculio y el de su familia, de la liberación de la ignominiosa usurpación que la barbarie de Haití sembró en estas tierras. Arrastró, sin proponérselo, a su familia al sufrimiento, persecución, riesgos de vida, martirio, ostracismo y miseria, luego de vivir holgadamente en su tierra natal, arrojados al exilio involuntario en Caracas, Venezuela. Lo que nos cuenta la historia escolar, apenas refleja la dimensión del Patricio y sus sufrimientos como consecuencias de la envidia, el odio y la mediocridad de quienes se aprovecharon de sus acciones para quedarse con el poder. Duarte se adelantó a todos los esfuerzos independentistas existentes, siendo el y los bravos seguidores febreristas, quienes conociendo de primera mano los acontecimientos en Puerto Príncipe trazaron la acción que culminó con el grito del 27 de febrero. Los únicos que procuraban una República soberana, libre e independiente, era ese grupo porque la idea entre los demás era un protectorado de Francia, España, Inglaterra y hasta de los Estados Unidos, según sus intereses personales. La mejor muestra es que Santana, cuando sintió la oportunidad, ya sin presión militar haitiana, anexó en 1861 el país a España. Consumada la independencia y formada la primera junta gubernativa, Duarte permanecía en Curazao adonde fue enviado a buscar en la goleta La Leonor. 5 meses después es declarado Traidor a la Patria y expulsado a Hamburgo, Alemania. Juan Pablo fue un verdadero mártir, con un vía crucis familiar, producto de la iniquidad y maldad fundada en el poder infinito y el despotismo avasallador. El 19 de marzo del 1845 Santana expulsa a la familia Duarte-Díez en su totalidad hacia Venezuela habiendo deportado en el 1844 a Vicente Celestino hacia los Estados Unidos junto a su hijo Enrique. El grupo expulsado consistía en Doña Manuela, con 4 hijas, la mayor de 16 años y Manuel, quien perdió la razón ante el desarraigo de su ambiente. Era evidente que la dimensión de Duarte no dejaba espacio para Santana, Bobadilla y su grupo de acólitos que fueron capaces de fusilar en el primer aniversario de la independencia a María Trinidad Sánchez y a Andrés Sánchez, tía y hermano del Padre de la Patria. 20 años después de la independencia nacional, retorna Duarte por Montecristi para unirse al movimiento restaurador, y por aparentes presiones de España es enviado a una misión en Venezuela, que termina con la Restauración. Fallece el 15 de julio del ‘76 a los 63 años. A pesar del ofrecimiento oficial y ante la negativa de Manuel, su hermano, no regresaron. En 1884, por disposición de Ulises Heureaux (Lilís), se trasladan los restos del primer dominicano, para honra eterna en la patria a la que consagró su vida y el martirio familiar. Queda mucho por enseñar …

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