Abinader, su gobierno y una encrucijada

I.- Abinader: su formación personal y condición clasista

1.- Creo comprender la posición de Luis Abinader, en su proceder personal y clasista, porque sé algo de lo que significa el papel del individuo en la historia, y lo determinante del accionar de las masas populares en el desarrollo social, y en el avance de la sociedad humana.

2.- Conocí a los abuelos y a los padres de Luis Abinader, antes de este nacer, y conozco de la buena formación que le dieron sus progenitores. Por educación, Abinader es de un actuar correcto.

3.- Tal vez, a lo mejor, pero creo no estar equivocado si escribo diciendo que el presidente Abinader, por sus afines y educación hogareña, no es capaz de ejecutar, desde la presidencia, actos réprobos, perversos contra hombres y mujeres de nuestro pueblo.

4.- Pero una cosa es el conjunto de cualidades que distinguen al presidente Abinader, y a su tronco de familia, y otra muy distinta su identificación como clase social, formando parte de los grupos que, en nuestro medio, se distinguen entre sí por el lugar que ocupan en el sistema social vigente.

5.- Luis Abinader, en el conglomerado social dominicano, es parte de la burguesía nacional, que se identifica con el imperio y es su aliado clasista. La ideología que sustenta es la que genera el ordenamiento económico, que gira alrededor de la atrasada base económica bajo la cual, con todo pesar, vivimos.

6.- La forma de conciencia social, las ideas que anida en su cerebro el presidente Abinader, no las podemos valorar ni analizar partiendo de su origen familiar, sino de clase. Su ideología es su guía mental, la que dirige su pensamiento y manera activa de obrar.
II.- El presidente Luis Abinader, atrapado en un modelo infuncional

7.- Abinader, es hoy el presidente de la República, una comunidad humana que descansa en una organización económica, política y social, en la que convergen personas con diversas posiciones de clase, formas de pensar y actuar.

8.- Las teorías, opiniones y concepciones presentes en el medio social dominicano, expresan posiciones de grupos opuestos que intervienen en la sociedad con intereses diferentes.

9.- Nuestro país está en una crisis económica, social y sanitaria, que se evidencia por encima de la voluntad personal y de clase de Luis Abinader. El desequilibrio en sentido general es sistémico.

10.- La realidad que estamos viviendo en cuanto a crisis estructural, no puede ser resuelta por el gobierno, ni por ningún otro que pretenda dirigir el país bajo el actual modelo. Precisamos de un viraje brusco que, desde el punto de vista económico y social, escapa al pensamiento político de Abinader.

11.- La organización económica dominicana ha dejado de servir de aliento a las fuerzas productivas. Las masas populares cada día pierden su capacidad de consumo, están frenadas e impedidas de desarrollarse.

12.- El presidente Abinader, a lo mejor, no se ha dado cuenta de que está dirigiendo a hombres y mujeres que, en su gran mayoría, están padeciendo una crisis de subsistencia, cuyo mal descansa en un sistema económico que ya no da para satisfacer mínimamente las necesidades de alimentación de lo que se llama pueblo dominicano.

13.- El agrietamiento de la sociedad dominicana, no se supera con medidas superficiales, porque los males sociales que genera el sistema no aceptan tímidas decisiones. A los daños profundos, hay que enfrentarlos con acciones que saquen de raíz lo que es infuncional.

14.- Estamos ante dificultades que están más allá de los sentimientos de Luis Abinader. El modelo económico y su ineficacia, nos dicen que no sirven para otra cosa que no sea eliminarlos por completo, para salir de su opresión que asfixia a la mayoría del pueblo.

III.- Nuestro país en un pantano social y sin salida inmediata

15.- La materialidad de la vida está enseñando a las grandes mayorías nacionales, que para salir del pantano social y económico en que se encuentran, necesariamente deben accionar para cambiar el ordenamiento actual que solo favorece a la minoría nacional y a sus cómplices extranjeros.

16.- La crisis que padecemos hoy, no se resuelve con el proceder de buen natural, bondadoso y servible del presidente Abinader, sino ejecutando la transformación necesaria que haga posible un cambio que modifique la esencia misma de un modelo que se ha hecho muy viejo, anticuado y dañoso.

17.- Para salir de las complicaciones que nos afectan, se impone un viraje, un cambio de dirección en la marcha que hasta ahora nos ha dirigido y llevado al estado de descalabro que desde hace años nos encontramos.

18.- Por testarudo que sea el ser humano, la realidad le da en la cara para que comprenda que las soluciones políticas y sociales no dependen de la buena voluntad de quien dirige el Estado, sino de condición de clase e ideología.

19.- En nuestro país tenemos un gobernante de buenos sentimientos, pero la crisis económica y social predominante, nulifica cualquier deseo que tenga de modificar el orden actual. Los conflictos que a diario padece nuestro pueblo, chocan con los deseos de Abinader.

20.- Sin lugar a discusión alguna, el pueblo dominicano se encuentra en una encrucijada, porque el gobierno presidido por Luis Abinader, es incapaz de ejecutar un giro contrario al sistema, y las fuerzas motrices progresistas no están, ahora, en condiciones de impulsar cambios verdaderos.

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