Al congresista Adriano Espaillat

En una ocasión, al leer un artículo del periodista Julio Martínez Pozo, donde decía, cito. “No me simpatiza la idea de sustentar una columna sobre la base de prolongar las polémicas que ella genera. El periodista o el que escribe para un periódico si se acostumbra a valerse de ese recurso se envuelve en un círculo vicioso del que luego le es difícil desentenderse”.

En el caso del articulista de opinión, este no tiene que hacer esfuerzos para escoger su próximo tema. La polémica se lo obsequió. No tiene que martillarse la mente para estructurar su planteamiento. El artículo que va a responder le regala esa estructura. Y es que cuando se opina, la suya no es la verdad, sino la visión de lo que usted entiende como verdad, que bien puede estar contrapuesta con otras visiones u otras verdades. De esa manera son muchos los que opinan y son pocos los que escriben sobre otros temas.

Hago esta reflexión para referirme a un reportaje publicado en el Diario Libre de fecha viernes 22 de octubre página 14 cito. “Espaillat propone que se reduzcan los salarios a los diplomáticos dominicanos”. Firmado por la periodista Karen Veras.

Esas declaraciones se hacen en un momento donde el Ministerio de Relaciones Exteriores está ejecutando el mejor ajuste salarial en la historia del servicio exterior dominicano. Se confunde la dotación con el sueldo, que son dos cosas diferentes, La dotación contempla el alquiler de vivienda, los gastos de representación más el sueldo. El salario ahora es mejor. Es ilegal e injusto pedir que se reduzca.

También expresa en dicha nota que los diplomáticos dominicanos no están preparados ni capacitados para las funciones que se requieren, y de profesionalizarse. Nada de eso corresponde con la verdad.

Uno de los tantos logros del servicio exterior dominicano desde la reapertura de la escuela diplomática y consular el 18 de mayo de 1999, donde se trazó una línea como referencia obligada para que los analistas puedan escribir un antes y un después, y se ha asumido como se hace en la presente gestión de preparar a los representantes diplomáticos y consulares en el presente y en el futuro. Y en la actualidad se hace un curso titulado “ diplomado para los designados en el servicio exterior” con una duración de 80 horas.

Decir que los diplomáticos nuestros no están plenamente capacitados, ¡eso no es verdad!, y que deben ser de carrera, es dañar la imagen del país, y es muy subjetivo, no es necesario ser de carrera, para ser jefe de una misión diplomática, solo hay que ser buen gerente, tener vocación de servicio, ser patriota, querer su país y estar bien documentado.

Para terminar, nuestro servicio exterior está compuesto por diplomáticos capacitados con vocación de servicio, para que todos sean de carrera se toma un tiempo largo. Es bueno recordar que los Estados Unidos de Norteamérica desde hace 22 años no ha enviado un embajador de carrera al país.

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