Hace apenas días, el 12 de agosto para ser precisos, se cumplió el ciclo biológico de 85 años de un coloso dominicano: Antonio Emilio José Isa Conde (Tony). El 14 de marzo de 1940, llegó a la vida, en el San Francisco de Macorís de los inicios de la II Guerra Mundial. Hijo del matrimonio de Asís Isa Dájer y la Ing. Arquitecta Mercedes Conde Pausas, era hermano del conocido dirigente comunista Narciso, con el que tuvo una proverbial relación, hasta el último aliento. Se graduó de abogado en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y formó junto a otros dirigentes históricos, en esa época de híper actividad estudiantil, la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED). Fue miembro del Primer Consejo de cogobierno de esa universidad y fue de los que promovieron la expulsión de varios catedráticos de ese centro de estudios superiores y entre ellos el Dr. Joaquín Balaguer, admirado profesor de la escuela de Derecho. Tony se especializó en Administración, Economía, Banca y Desarrollo Económico en Roma, Italia. Fue Vice Ministro de Industria y Comercio cuando a la sazón era ministro, José Antonio Najri (Tontoni), y lograron entre ambos grandes cambios para promover la industria y el comercio dominicano. Uno de sus grandes logros fue la plena democratización de las consideraciones del Directorio de Desarrollo Industrial, al abrir los espacios de la Ley 299 para todo el sector y no para unos que mantenían una condición de irritantes privilegios con el eufemismo de “capacidad instalada”. Fue también. Director del Consejo Estatal del Azúcar (CEA); presidió la Comisión de Reforma de las Empresas Públicas, asesor industrial con Rango de Secretario de Estado y Ministro de Energía y Minas 2015-2020. En lo privado fue gerente general de Delta Comercial, administrador de Textiles Titán, y ejecutivo de Fertilizantes Químicos Dominicanos. Lo que más me unió a Tony fue su paso por la presidencia de la Asociación de Empresas Industriales de Herrera, con una luminosa gestión, que defendió principios que abarcaban a todo el sector. Asumió la filosofía de los Muchachos de Herrera y la catapultó a niveles insospechados. Asumió posiciones muy difíciles, en ocasiones con seria oposición dentro de la dirigencia empresarial. Muchos de esos eventos memorables los recogió en una obra en la que hace un recuento de su vida: Memorias de un desmemoriado, que reeditó años más tarde. Como era de esperar se involucró activamente en la Guerra de Abril y formó el Comando de la Espaillat 55, con Buenaventura Johnson y otros. Tony mantuvo una fina y clara coherencia entre lo público y lo privado, creyó y accionó hacia una modernización y fiel administración del Estado, a la vez que promovía el compromiso del empresariado con el desarrollo sostenible.
