La llegada reciente de la nueva embajadora de los Estados Unidos, indica un notable cambio de las relaciones con el coloso del Norte ya que por 4 años 8 meses y 16 días, la embajada permaneció sin titular. Leah Francis Campos-Schandlbauer, de raíces latinas pues su padre es americano de ascendencia mejicana y su madre española, católica practicante, casada y madre de 2 varones y dos mujeres y una interesante formación académica, a más de un pesado “background” profesional. Graduada en Ciencias políticas y Gobierno de la Arizona State University, con maestría en asuntos públicos e Internacionales de la Universidad de Pittsburgh. Su marcada trayectoria profesional la ubica como empleada en la Agencia Central de Inteligencia (CIA) por más de 10 años, asesora principal del subcomité del Hemisferio Occidental en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de su país. Se desempeñó en una empresa privada multinacional en análisis de datos e inteligencia artificial. No hay dudas de que posee un interesante perfil para retomar las relaciones con un país que resulta estratégico para la geopolítica y relaciones en el Caribe, del Presidente Trump. La Embajadora define sus objetivos como que no será una época de diplomacia “suave” al señalar entre ellos una competencia con China al querer contrarrestar la influencia de ese país en Dominicana, cosa que, aparte de la ofensiva comercial, no nos luce trascendente. Define énfasis en “la cooperación bilateral en el ámbito de seguridad con énfasis en el combate del delito internacional en drogas y otros, comercio, la importante educación y desarrollo sostenible”. También expresa su compromiso en relación de control migratorio, habiendo expresado su dedicación en materia de inversión de capitales americanos en el país, que ya tiene ganada una notable reputación como país estable y seguro. Ha indicado la nobel embajadora americana, que le interesa la historia y cultura criolla y su simbólica visita a la Catedral Primada define una estrategia fina para que su gestión luzca fresca y cercana en el proceso de reconstrucción de las relaciones diplomáticas entre nuestros países, que aunque la legación diplomática siguió operando en todos los niveles, carecía de una cara frontal. Con la presencia de Leah Francis-Campos se refresca, mujer menuda que luce de gran carácter que con su presencia rompe con la inexplicable sensación de abandono desde el gobierno de los Estados Unidos, por tan largo período. Es la tercera mujer que ocupa la posición cimera en la Embajada, siendo la primera Donna J. Hrinak, que estuvo entre 1994 y 1997, Robin Bernstein 2018-2021 y la Francis-Campos desde 2025. Su perfil le supone logros importantes para el país que representa y sus intereses, que está obligada a defender y esperamos que sus acciones no luzcan injerentes y que puedan armonizarse con los intereses y conveniencias nacionales.
