Tras el anuncio del ministerio público de que arrestó a once policías en relación con la matanza de La Barranquita, Santiago, esperemos que este caso venga a ser un punto de inflexión en cuanto al vicio policial nuestro de las ejecuciones extrajudiciales disfrazadas de “intercambios de disparos”. Que sea una lección para la Policía; que sus agentes comprendan por fin que si van a combatir el crimen deben hacerlo con apego a la ley. Pensarlo dos veces antes de cometer excesos como ejecuciones extrajudiciales, si no quieren verse en el problema en que están ahora los agentes involucrados en este caso. La uniformada debe comprender que ya es hora de cambio.
