Nuestro país ha madurado electoralmente, las nuevas generaciones viven ese avance, pero habrán escuchado cómo antiguamente las elecciones eran ocasión de tensión y parálisis nacional. Todos los medios tenían que “encadenarse” a la transmisión oficial de la Junta Central Electoral; la población acudía en masa a comercios a abastecerse “por si acaso”, y más. Superamos ese atraso político y nos acostumbramos a elecciones que pasan sin grandes sobresaltos. Estados Unidos, tradicional referente democrático y acostumbrado a elecciones como un día cualquiera, experimentaba, en cambio, tensión y aprensión en ocasión de sus elecciones intermedias 2026, supuestamente última batalla electoral de Donald Trump. Las elecciones como reto político para la potencia norteamericana. ¿Quién lo diría?
