Luego de que el Consejo Nacional de la Magistratura -CNM- elegiera las 6 vacantes restantes para completar el pleno de la Suprema Corte de Justicia, además de quien por 7 años presidirá dicha Alta Corte, se abre un nuevo tablero judicial que no termina al culminar los trabajos de selección del CNM, sino que los movimientos de piezas en el tablero judicial acaban de empezar.
Debemos de comenzar por decir que sin lugar a dudas el trabajo del CNM ha sido arduo y la elección ha sido coherente con lo que siempre ha manifestado el presidente constitucional Abinader Corona sobre la independencia de los poderes del Estado, ya conformó un Ministerio Público independiente (desde el 2010 ya lo establecía la Constitución), y en esta ocasión un juez de carrera desde el 1997 (antes de esta fecha no existía la carrera judicial), además de la trayectoria con la que cuenta el hoy presidente de la Suprema Justiniano Montero, se consolida con su elección esa diferenciación de mandatos anteriores en la elección de quien presidirá la Suprema Corte de Justicia.
Luego de un proceso de evaluación, el CNM designó a los magistrados Julio César Emilio Canó Alfau, Antonia Josefina Grullón Blandino, Amauri Antonio Pimentel Fabián, Arelis Socorro Ricourt Gómez, Diomede Ydelfo Villalona Guerrero e Ylona María de la Rocha Camilo, los cuales irán a completar las salas de componen la Suprema Corte de Justicia, empezando por el Pleno que lo preside el juez presidente Montero, quien anteriormente se desempeñaba como presidente/coordinador de la Primera Sala (Civil y Comercial), que tiene la competencia para conocer los recursos de casación en materia civil y comercial. Tras la designación de Montero Montero el pleno debe formalizar la nueva distribución de la presidencia de esta sala en sus próximas sesiones.
Lo mismo ocurre con la Segunda Sala (Penal), la cual tiene competencia para conocer los recursos de apelación y casación en materia penal. Dicha sala estaba presidida por el magistrado Francisco Antonio Jerez Mena, el cual no fue ratificado en su evaluación de desempeño dejando vacante dicha presidencia, en la cual, sin lugar a dudas habrá que ver con la entrada del Magistrado Canó Alfau y Amauri Pimentel y ya con un magistrado Fran Soto ratificado, sobre quien recaerá la importante labor de presidir en última instancia del Poder Judicial el cierre definitivo de cualquier litigio penal.
Para cerrar tenemos la sala que a mi consideración es la más importante para los órganos del Estado; la Tercera Sala (Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y Contencioso-Tributario), la cual tiene competencia para conocer los recursos de casación en tierras, materia laboral y contenciosa. Dicha al igual que las demás esta dentro de los movimientos a realizarse en el tablero judicial, ya que la misma estuvo presidida por el Magistrado Manuel Ramón Herrera Carbuccia, el cual no se presentó a la evaluación de desempeño tomando en cuenta que considera que dos periodos como miembro de la SCJ eran suficiente y mantendría la coherencia de lo expresado a la hora de haber asumido como juez de la Alta Corte.
Esto solo si vemos las Salas de la SCJ, pero con un nuevo presidente del Consejo del Poder Judicial y un nuevo juez miembro de la SCJ, además con una vacante a la Presidencia del Tribunal Superior Administrativo, lo cual también modifica la integración de sus salas, nos quedan muchas piezas por mover en el nuevo tablero judicial.
