La transparencia surge con frecuencia al hablar de IA en el periodismo. No es de extrañar: la misión del periodismo es esclarecer lo que sucede en el mundo, y la IA es aún una tecnología relativamente nueva y opaca que invita, comprensiblemente, al escrutinio. Pero ese escrutinio también crea una oportunidad para empezar a reconstruir la confianza del público, algo que últimamente no ha funcionado bien.
Un reciente informe del Instituto Reuters que analiza el uso de la IA en las redacciones reveló un patrón claro: a mayor participación de la IA en la creación de contenido, menor confianza en este. Tan solo el 12% de los encuestados se mostró conforme con el contenido creado íntegramente por IA y alcanzó un 62% (un porcentaje aceptable, aunque no excepcional) para el periodismo totalmente humano.
La conclusión es bastante clara. Si la confianza es su guía, como debería ser en el periodismo, lo mejor sería mantener la IA en un segundo plano. Sin embargo, no es lo que está sucediendo, sino todo lo contrario: las redacciones de todo el mundo están apostando por la IA. Medios de gran prestigio la están utilizando cada vez más y hasta la emplean activamente para la creación de contenido.
¿Qué está pasando entonces? Es evidente que la industria está impulsando la adopción de la IA, pero si esto erosiona la confianza, se convertirá en un problema. Sin embargo, aún está por verse, y la clave para lograr un mejor resultado reside en reforzar la transparencia.
Los hallazgos de Reuters muestran una tendencia constante, pero cabe destacar que la pregunta planteada al público fue bastante general: se refería a «noticias creadas por IA y humanos», sin explicar con exactitud el papel de la IA. Ofrecer más contexto podría cambiar la percepción. Simplemente añadir “con asistencia de IA” a la firma no es suficiente.
Si se hace correctamente, una mayor transparencia no solo podría mitigar la desconfianza, sino también fortalecer la confianza en el proceso. El debate apenas empieza.
