Dos situaciones generan ruidos en estos momentos en el PRM, la Fuerza del Pueblo y el PLD, relacionadas con las aspiraciones presidenciales y el transfuguismo, con el fantasma de la división de telón de fondo. En todos los escenarios analizables la escisión sería mal negocio, razón por la que, en medio de la tirantez, un pañuelo blanco sacado a tiempo a veces hace el milagro. Y no es que sea tan imposible ponerse de acuerdo o lograr puntos coincidentes, lo que se ilustra con el caso de parejas que estaban “de a balazos” y llegó el covid, que impuso una tregua obligada y produjo el milagro de convencerlas de que el mejor lugar en que podrían estar era en su propia casa, rodeado de los suyos y en paz.
