La confrontación entre potencias que tienen armas nucleares se torna áspera. La cosa está tan loca, que el mundo actual está a un tris, o quizás a solo a un estornudo de la hecatombe. Está “a un error de cálculo” dijo Gutérrez, secretario general de la ONU. Para el papa “la guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo belicista se extiende”, al punto que se ha llegado a relegar y despreciar el Derecho Internacional. El escenario se presenta ideal, antes de que se desaten los infiernos, para invocar una frase de Cicerón: “Cedant arma togae” (“Que las armas cedan ante la toga”; o sea, dar paso a que primen el poder civil, la ley y la diplomacia sobre lo militar). Total, con esa guerra nadie podría cantar victoria.
