El anuncio de que Haití firmó un contrato con dos empresas extranjeras por 542 millones dólares para reforzar la seguridad en la frontera, con vigilancia satelital, drones, escáneres y hasta helicópteros, deja a cualquiera boquiabierto porque la percepción es que allí se están descascarando y que no tienen ni en qué caerse muertos, pero además que no tienen a ninguna autoridad legitimada, desde un presidente hasta los alcaldes pedáneos. Se equivocaron los que pensaron que el problema de seguridad en la franja fronteriza era de una sola vía, de allá para acá. Pero hay que cogerle el lado positivo al anuncio y quizá sirva para que los que dirigen en Haití, con esta tecnología avanzada, sellen la frontera, frenen el contrabando y no nos envíen a tanta de su gente.
