Con más del 84% de los votos escrutados (84,5%) en las elecciones del martes en Israel, el Likud de Benjamín Netanyahu logra colocarse como fuerza más votada, obteniendo 27 escaños, seguido de Yashar! de Gadi Eisenkot (22 escaños), de Juntos de Naftali Bénet (12 escaños) y de la alianza de partidos de izquierda de mayoría árabe Lista Conjunta (11 escaños).
Tras ellos se sitúan Los Demócratas (8 escaños), el ultraderechista Poder Judío de Itamar Ben Gvir (7 escaños), el Israel Beitenu de Avigdor Líberman (7 escaños), el partido ultraortodoxo sefardí Shas (7 escaños), los ultraortodoxos de Judaísmo Unido de la Torá (7 escaños) y el Sionismo Religioso (6 escaños).
Netanyahu pidió en la madrugada de este miércoles esperar a los resultados definitivos, pero apostó por un gobierno de derechas sin «los partidos árabes y antisionistas«.
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El escrutinio parcial y los sondeos a pie de urna dan como ganador al Likud, pero no otorgan a su bloque la mayoría necesaria de 61 escaños en la Knéset (Parlamento) para gobernar. El bloque opositor le superaría en escaños, pero tampoco alcanzaría la mayoría, según las proyecciones. Los partidos árabes se perfilan como la llave de un posible gobierno opositor.
El diario Haaretz apunta a que podrían llegar a 19 escaños, según los sondeos a pie de urna. La participación alcanzó el 77,7 %, casi ocho puntos por encima de la de 2022 y la más alta desde 1999, con un fuerte repunte del voto en las localidades árabes. El escrutinio puede extenderse hasta pasado el mediodía del miércoles.
