El tiempo parece confirmar lo que muchos temían: La tragedia de Jet Set, entre las mayores en el mundo en discotecas por la cantidad de fallecidos (236) y lesionados (180), aparenta, a tan solo siete meses que se cumplen hoy, un hecho lejano. El presentimiento, cual presagio, era que la Justicia mide con distintas varas y que es tuera, no ciega, porque mantiene un ojo abierto según la investidura de los acusados. Lástima que la sensación generalizada es que, finalmente, el olvido y la injusticia primarán. El colmo: la tardía acusación llegó ayer pero aún se desconoce el informe forense definitivo para saber qué y cómo ocurrió. Un proceso que se ha caracterizado por el hermetismo, lo que hace dudar de la imparcialidad de la justicia.
