Una reflexión sobre la verdad en estos días santos no caería mal y talvez nos tonifique, ni está demás porque es la propia biblia la que nos autoriza con su proverbial sentencia: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Incluso, resulta imperioso escudriñar siempre la verdad y no dejar la más mínima brecha a la mentira y a la falsificación porque esto, como lo afirma Antonio Gramsci: “Solo produce castillos en el aire”, pero además, en palabras de monseñor Francisco José Arnaiz: “La verdad es insobornable y exigente”, de ahí que la necesaria reflexión, surgida del recogimiento recomendado para este periodo, puede servir para que aparte de distinguir lo verdadero de lo falso en lo que el mundo nos ofrece, no caigamos en los peligros del autoengaño.
