Un dolor de cabeza

    El Gobierno quebró ayer la racha de cuatro semanas asumiendo las alzas en los combustibles y aplicó aumentos a todos los hidrocarburos, excepto a dos. Cumple así con lo que el presidente Abinader había dicho semanas atrás: que era imposible seguir asumiéndolos, pero a la vez evidencia que afronta una situación difícil, un verdadero dolor de cabeza. El pasado domingo, en su rendición de cuentas, dijo: “El gobierno está haciendo las previsiones presupuestarias y medidas de control de gasto para continuar subsidiando y evitar que la totalidad del alza se refleje en el precio de los combustibles”. Bien, parece que ayer se cumplió con la parte de “evitar que la totalidad del alza se refleje en el precio”, pero todo apunta a que seguirá pisando en terreno movedizo.

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