Después del artículo ¿Y si Alofoke fuera presidente? me llegaron decenas de mensajes. Casi todos repetían la misma pregunta: ¿puede ganar?
Respondía lo mismo: no creo que Alofoke esté en eso. No porque le falten talento y seguidores, sino porque la política acostumbra a cobrar peajes caros a quienes llegan desde otros escenarios. Conviene recordar a Johnny Ventura, Corporán de los Santos y Milagros Germán. Los tres conocieron la popularidad. Los tres comprobaron que el aplauso no asegura una carrera duradera.
Nada de eso obliga a subestimarlo. Al contrario. Alofoke entiende cómo circula la conversación pública y cómo capturar la atención cuando todos creen tenerla. Lo que ocurre en el edificio rojo responde a una estrategia personal que muchos intentan copiar sin éxito. Alofoke sabe conectar con miles de jóvenes de los barrios. Sabe hablar con quienes nunca encontraron espacio en las instituciones tradicionales y terminaron creyendo en alguien que habla sin pedir permiso.
La pregunta verdadera no consiste en saber si será candidato. Consiste en entender quiénes fabricaron ese fenómeno. Los mismos políticos que hoy levantan las cejas desfilaron durante años por el edificio rojo buscando audiencia, titulares y aprobación. Nadie los arrastró. Fueron encantados porque allí estaba la gente.
Ahora descubren que esa audiencia también vota. Qué sorpresa. Resulta que las personas conservan la costumbre de pensar antes de depositar una boleta, aunque algunos estrategas todavía crean que basta un jingle pegajoso y una caravana ruidosa.
Los partidos deberían preocuparse menos por Alofoke y más por sus propias rutinas. Presentan candidatos que leen discursos sin convicción, responden con frases prestadas. Después culpan al algoritmo por la falta de entusiasmo.
Si algún día Alofoke decide entrar formalmente en política, necesitará algo más que audiencia. Deberá construir su propio partido político, resistir pactos incómodos y aceptar que gobernar exige paciencia. Para 2028 parece temprano para él. Sin embargo, el mundo ya vio a Ronald Reagan conquistar la Casa Blanca después del entretenimiento. También a Volodímir Zelenski llegar a la presidencia ucraniana y a Jimmy Morales gobernar Guatemala. Los antecedentes existen, aunque cada país escribe su propia excepción con los votos de mañana.
Creo que Alofoke, es inteligente y que no va a caer en este juego electoral.
Piro, vamos a divertirnos.
Demuéstrame que estoy equivocado.
