Recibían este nombre ciertos libros medievales que contenían ilustraciones de animales mitológicos, cuyas descripciones tenían un carácter más moralizante que morfológico, el ave fénix era el símbolo de la resurrección porque podía resurgir de sus propias cenizas, los unicornios terminaron teniendo cuerpo de caballo blanco con un cuerno al que se le atribuían virtudes curativas, semejantes a las supuestas propiedades afrodisíacas de los cuernos de los rinocerontes.
Quizás el bestiario más moderno que se haya publicado sea “El libro de los seres imaginarios”, redactado por Borges, en el que aparece el centauro, híbrido de caballo y hombre, que se alimentaba únicamente del néctar de las flores y solo bebía ambrosía.
El centauro más famoso de la mitología griega se llamaba Quirón, un sabio que conocía todas las hierbas curativas y venenosas y que le enseñó a Hércules a manejar el arco, arma que reinó durante siglos hasta que la aparición de la pólvora modificó la guerra para siempre.
El espacio de esta columna no alcanza siquiera para enumerar a todos estos seres fantásticos, entre los que figuran las sirenas, los dragones y los grifos, las mantícoras y los vampiros, el hombre lobo y nuestras caribeñas ciguapas, cada uno de estos seres con características perfectamente diferenciadas, y que podían ayudar a los humanos como también devorarlos o conducirlos al reino de las tinieblas.
El unicornio fue reactualizado en los años ochenta por Silvio Rodríguez con una canción melancólica sobre el amor y la amistad, los dragones siguen apareciendo en las películas ambientadas en la Edad Media y King Kong y Godzila resucitan cada tanto en producciones que han reemplazado el cartón y el plástico por los efectos visuales computarizados, mientras Drácula, el vampiro más célebre, y los hombres lobo, cada tanto reclaman su espacio en las pantallas de Hollywood.
Salman Rushdie, el perseguido y atacado escritor nacido en Bombay menciona en sus Versos satánicos a una mantícora, ser con cuerpo de león y cabeza de hombre, lo que le valió una condena a muerte de los fanáticos musulmanes.
El único animal que no aparece en ningún bestiario y que acaso sea el más peligroso y destructivo de todos, capaz de inventar la inquisición y sus hogueras, fabricar bombas atómicas y máquinas de propaganda que vacían cerebros; es uno conocido como homo sapiens.
