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Resulta muy difícil hacer comparaciones de las ejecutorias del gobierno del presidente Luis Abinader con otras administraciones. En un siglo el mundo no había sido atacado por una crisis sanitaria como sucedió en al año 2020 con el Covid-19. Gobernar en medio de una tormenta perfecta como la que le ha tocado a la administración actual constituye una inmensa proeza. La pandemia mundial generó muertes, crisis de oferta en la producción de bienes y servicios, crisis de demanda, uso de miles de millones de dólares en ayuda a las empresas, trabajadores y familias para garantizar su sustento, entre otras. Este joven presidente, surge en medio de esta crisis; yo mismo me dije: éste no podrá ser un mandatario sino un administrador de crisis, efectivamente, tuvo que enfocar todas sus acciones en enfrentar la crisis del Covid-19 y sus efectos sobre la economía nacional.

Es importante observar que para ese momento no existía la vacuna contra la enfermedad. Y ese fue otro enorme reto que el presidente Abinader supo resolver con marcado éxito y de manera eficaz. La República Dominicana fue de los primeros países del mundo en vacunar a un alto porcentaje de su población, lo cual es un mérito a reconocerle al presidente Abinader.

Las finanzas públicas fueron muy erosionadas por la pandemia. El gobierno carecía de recursos internos para poner en marcha la recuperación de los sectores económicos y recuperar los empleos perdidos. Podía irse por el camino de una reforma tributaria, con sus efectos devastadores sobre los sectores más pobres de la economía o racionalizar los gastos públicos y aumentar la deuda pública. Fue lo que hizo el gobierno. Al finalizar el año 2020, la deuda publica consolidada como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) llegó al 70%, un nivel jamás visto en la historia dominicana. El PIB se contrajo en 6.7%.

Sin embargo, el gobierno se empeñó en un acertado programa de recuperación, que permitió que todos los sectores afectados por el Covid mostraran niveles de actividad impensable, meses antes. El PIB experimentó un crecimiento del 12%, la deuda como porcentaje del PIB disminuyó en 7 puntos porcentuales, el turismo y las remesas de los dominicanos fuera del país exhibieron niveles récords y se recuperó más del 80% de los empleos perdidos. Los salarios fueron aumentados en un 14%, las recaudaciones tributarias crecieron por encima de lo estimado, los resultados fiscales fueron favorables para la consolidación de las finanzas públicas y el país alcanzó niveles nunca vistos de Reservas Internaciones, superiores a los 14 mil millones de dólares.

El año 2022 fue sacudido a nivel mundial por los conflictos causados por la guerra ruso ucraniana que llevaron a Rusia a invadir a Ucrania en febrero, lo que a su vez agudizó la crisis en las cadenas de suministros de mercancías y generó mayores tensiones en toda la región asiática, en especial en las costas chinas por el conflicto de una sola China y la reciente visita de la señora Nancy Pelosi a Taiwán, contraviniendo los llamados de China a no realizar esa visita, que constituía una provocación de parte de los Estados Unidos y que sus consecuencias serían muy serias para el mantenimiento de la paz en la región y en las relaciones chino americanas.

Este escenario mundial impactó en las proyecciones para todas las economías del mundo y en especial para las economías de los Estados Unidos y de la Región Europea, socios fundamentales del comercio dominicano. Uno de los efectos más contundentes en nuestra economía, así como en todo el mundo, ha sido la inflación, que en nuestro caso ha llegado a su nivel más alto de los últimos 15 años, más de un 9.5%. En los Estados Unidos la inflación ha sido la más alta desde la época de Donald Reagan. Esta situación ha generado el detonante de que los bancos centrales hayan tomado fuertes medidas restrictivas en su política monetaria, aumentando a niveles records sus tasas de interés para contener la inflación.

El Banco Central de la República Dominicana en su reunión de política monetaria del mes de julio de 2022, decidió incrementar su tasa de interés de política monetaria en 50 puntos básicos, de 7.25% a 7.75% anual. De este modo, la tasa de la facilidad permanente de expansión de liquidez (Repos a 1 día) pasó de 7.75% a 8.25% anual y la tasa de depósitos remunerados (Overnight), de 6.75% a 7.25% anual. (Datos verificados con mi amigo especialista en asuntos económicos, Iván L. Rodríguez).

Esta decisión se basa en una evaluación exhaustiva del comportamiento reciente de la economía mundial y su impacto sobre la inflación, influenciada por los conflictos geopolíticos y el choque de costos global. En ese orden, la dinámica de los precios continúa afectada por factores externos más persistentes de lo previsto, asociados al incremento extraordinario de los precios del petróleo y de otras materias primas, así como los elevados costos del transporte internacional de contenedores y otras disrupciones en las cadenas de suministros. En adición, la inflación doméstica ha estado influenciada por los efectos de segunda vuelta de estos componentes externos, en la medida que la demanda agregada se ha recuperado de forma notable con relación a los niveles previos a la pandemia.

En particular, la variación mensual del índice de precios al consumidor (IPC) se situó en 0.64% durante junio de 2022, mientras que la inflación interanual, es decir en los últimos 12 meses, se ubicó en 9.48%, moderándose con respecto a su nivel más alto alcanzado en 2022 de 9.64% en el mes de abril. De igual forma, la inflación subyacente interanual, que excluye los componentes más volátiles de la canasta, comienza a dar señales de moderación, al pasar de 7.25% en el mes de mayo a 7.11% en junio.

El Banco Central inició a finales del año 2021 un proceso de normalización monetaria a través de incrementos en su tasa de política monetaria y de reducción del excedente de liquidez del sistema financiero, con el objetivo de contrarrestar las presiones inflacionarias, evitar riesgos de sobrecalentamiento de la economía, así como un deterioro del diferencial con respecto a las tasas de interés externas. Luego de estas medidas, se ha registrado un aumento importante en la tasa de interés pasiva, mientras que el incremento en la tasa de interés activa ha sido más gradual, manteniéndose por debajo de los niveles previos a la pandemia. Asimismo, se ha verificado una moderación significativa en el crecimiento de los agregados monetarios.

Durante el semestre enero-junio del 2022, el PIB real registró una expansión de 5.1%, mostrando un ritmo favorable en su desempeño y consistente con variaciones interanuales del indicador mensual de actividad económica (IMAE) de 6.3%. Este resultado es un reflejo de resiliencia de la economía dominicana para enfrentar los efectos adversos del entorno internacional sobre la demanda agregada doméstica, asociados principalmente al conflicto geopolítico entre Rusia y Ucrania. Además, se destaca el paquete de medidas fiscales implementadas por el Gobierno para mitigar el impacto de los mayores precios internacionales de las materias primas, a través del congelamiento del precio de los combustibles y subsidios a la producción nacional y los hogares, especialmente los más vulnerables. De igual forma, las mayores recaudaciones del Gobierno otorgaron el espacio necesario para aplicar las disposiciones orientadas a enfrentar el entorno internacional adverso y contribuir a preservar la estabilidad macroeconómica.

Concluyo diciendo que, a mi modo de ver, este joven mandatario Luis Abinader ha tenido un buen manejo de la política económica en medio de todas estas adversidades y ha podido hacer de nuestra economía, como dice nuestra gente del campo, de tripa corazón.

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