En Estados Unidos el oficialismo alegaba que las encuestas, muy desfavorables a ellos, se equivocarían, que subestimaban nuevamente el voto republicano y habría resultado sorpresivo en las elecciones intermedias. No fue así; las encuestas acertaron, recuperando así parte del prestigio perdido por desaciertos anteriores. Aunque quizás “sí fallaron”, según comentó Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara de Representantes, pues anticiparon la victoria de su partido mas no su colosal magnitud. Las casas encuestadoras que mejor acertaron suben su valor. Los demócratas recuperan un poder con el que ahora deben decidir qué hacer. Ojalá mediten y no sea para profundizar en división, odio. Mientras, Donald Trump ha recordado, desafiante, que es el presidente.
