De nuevo el Código Laboral

Ojalá los señores legisladores avancen hacia la aprobación de un Código Laboral que, a la postre, no aborte derechos ni resulte trunco.

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Durante sus años de estancamiento, solicitamos sincerar las discusiones de los códigos Laboral y Penal para salvar la retranca que constituía la cesantía para uno y las tres causales para el otro.

Ahora que se retoma la discusión del Código Laboral, no debiera repetirse la mala experiencia del Penal que, pese al largo tiempo invertido, a la postre quedó trunco sin que nadie pueda reivindicar victoria o éxito alguno.

No debiera el Laboral correr igual suerte y también finalizar trunco en este nuevo capítulo que se inició bien el martes en la Comisión Especial del Senado con la correcta metodología de privilegiar el diálogo con las partes interesadas.

Sugerimos que se “limpie” el proyecto de algunos puntos ajenos a los consensos que se lograron por años entre empleadores y centrales sindicales y que ambos sectores, por separado, han identificado.

Deplorable que en la reunión del pasado martes de la comisión el punto de la cesantía se abordara con el mismo enfoque del desacuerdo, como si la intención de la patronal fuera perjudicar expresamente al trabajador, mientras se relega su argumento de garantizar más y mejores empleos, contribuir al crecimiento económico y, además, sintonizar con los principios de equilibrio y sostenibilidad que el país requiere.

Por descontado está que bajo ningún concepto podrá haber retroceso ni menguar los derechos adquiridos, lo que incluye la cesantía.

Debe ser una modificación que se exprese en un pacto que beneficie al trabajador sin perjuicio para el empleador pero, eso sí, adaptado a los nuevos tiempos.

Por tanto, que no haya ahora espacio para más precipitaciones. Lo decimos porque diferentes actores venden la idea de un nuevo Código Laboral que estaría al doblar la esquina. “En los próximos días habrá un acuerdo definitivo”, dijo a elCaribe el presidente del Senado el 20 de agosto, en evidente derroche de optimismo.

Luego de tantos años de discusión, lo menos que se puede aspirar es a que los señores legisladores avancen hacia la aprobación de un Código Laboral que, a la postre, no aborte derechos ni resulte trunco como sucedió con el Penal.

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