La Constitución

Una constitución es la génesis de todo el cuerpo legal de un país, porque a su articulado deben ajustarse todas las leyes y normativas legales que se sancionen y se apliquen para gobernar y mantener en funcionamiento el Estado, la economía, la educación y todas las actividades.

El 6 de noviembre de 1844 era miércoles, una fecha muy cara a los sentimientos de los dominicanos, porque ese día, en la ciudad de San Cristóbal, se estableció la primera constitución con la que, después de la declaración de la independencia y expulsado el invasor haitiano, este país se gobernaría como Estado soberano y libre de toda dominación extranjera.

Una comisión redactora integrada por Vicente Mancebo, Buenaventura Báez, Manuel María Valencia, quien también presidió la posterior Asamblea Constituyente, Julián de Aponte y Andrés Rosón, compuso un texto dividido en doce títulos, antecedidos por un preámbulo y compuesto por 211 artículos de lo que fue la primera ley fundamental de nuestro país.

Aquella Constitución era una culminación de un proceso de lucha que arrancó con el accionar de La Trinitaria y continuó hasta la liberación definitiva del yugo haitiano, y establecía también una identidad soberana con la que este país se presentaba en el concierto de las naciones.

A partir de su promulgación la República Dominicana comenzaba su existencia como Estado independiente y con la capacidad, ganada en los campos de batalla, de dictar sus propias leyes y establecer sus propios principios y regulaciones.

Es importante conocer nuestra Constitución, porque ello equivale a estar al tanto de nuestros derechos y obligaciones con esta patria que nos vio nacer y en la que nos formamos como dominicanos.

Si bien ese texto ha estado sometido a los vaivenes de la política y de la ambición de varios caudillos que trataron de adaptarla a sus propios intereses, las luchas del pueblo dominicano supieron encauzarla para que su contenido contemplara el beneficio de las grandes mayorías antes que los intereses de unos pocos.

Hoy celebramos 182 años de aquel magno acontecimiento, con el legítimo orgullo de presentarnos ante el mundo como un pueblo trabajador y pacífico, como dominicanos.

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