Las proyecciones indican que República Dominicana despedirá el 2025 con tres buenas noticias que impactan positivamente la economía y apuntan hacia una mejoría del bienestar general de la población.
La primera buena nueva se ofreció el pasado jueves durante un acto en el Palacio Nacional: sin precedentes en la historia económica del país, las Zonas Francas de Exportación superaron los 200,134 empleos directos, con un espectacular incremento del 67% de abril de 2020 a octubre de 2025.
Luego una segunda nota positiva muestra la confianza que existe en la estabilidad económica y la seguridad jurídica, según informa el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Víctor “Ito” Bisonó: La inversión extranjera directa (IED) en la República Dominicana podría superar los US$5,000 millones al cierre de 2025, cifra récord cuyos principales destinos han sido zonas francas, turismo, energías renovables, comercio, industrias manufactureras e industrias creativas.
El tercer acontecimiento que certifica las perspectivas favorables del país provino ayer domingo desde el Banco Central, que informa que entre enero y noviembre se recibieron flujos de remesas por US$10,780.8 millones, superiores en US$1,028.3 millones al mismo periodo de 2024, lo que proyecta remesas por encima de los US$11,700 millones al cierre de 2025.
Son tres motivos contundentes, zonas francas, inversión extranjera directa y remesas, para expresar optimismo sobre la salud y desempeño favorable de la economía dominicana en el año que finaliza y para dar la bienvenida a un 2026 que se prevé será de muchos desafíos, tanto internos como externos.
En el breve lapso de los tres días se han multiplicado las notas positivas, antecedidas al inicio de este mes de otra también alentadora: el Ministerio Turismo reportó que entre enero y noviembre han arribado 10.2 millones de visitantes lo que prácticamente garantiza un 2025 histórico.
El país presenta un sinnúmero de problemas de nueva y vieja data en muchos aspectos, sin descontar la incertidumbre externa, pero es para regocijarse recibir casi simultáneamente tantas buenas nuevas que denotan una economía saludable y en crecimiento, lo que marcan el cauce por donde se debe continuar con la misma determinación con que se ha transitado hasta ahora.
