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Comparto una frase que se ha repetido muchas veces durante meses en los discursos de representantes del gobierno y del sector privado: “República Dominicana está de moda”. Los resultados de la feria de comercialización turística de la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (ASONAHORES) lo confirman.
En marzo del 2020, la feria suspendida por la difícil situación para el turismo local e internacional provocado por la rápida propagación de la pandemia provocada por COVID19. Dos años después, regresa y se presenta como un importante momento para testear qué tanto ha crecido en el escenario internacional el prestigio de la oferta turística dominicana.

Fue una feria exitosa, sin importar el indicador que se use para evaluarla. Si es por la participación de las empresas -y sus delegados- que colocan nuestro producto turístico en los mercados turísticos (agentes de viaje, turoperadores y otros actores), encontramos que en el 2019 se registraron 311 y para esta edición sumaron 418, un incremento del 34%.

Si medimos la interacción de estas empresas y sus delegados con las empresas del sector turismo local, se comprueba que a través de la plataforma digital para el registro de citas de negocios se presentaron 6,000 solicitudes, y finalmente se produjeron 5,700, una demanda de citas que casi duplica la más alta reportada desde que se celebró la primera edición de la feria en 1997 en el hotel Dominicana Fiesta en Santo Domingo. Ninguna de las empresas y delegados internacionales presentes vinieron a curiosear. Gastaron tiempo y recursos para asistir a la cita de ASONAHORES para hacer negocios y aprovechar que podían contactar y concertar contratos con los actores más importantes del turismo en solo dos o tres días. Para eso se organizan las ferias, para facilitar los negocios a vendedores y compradores.

La principal explicación de los resultados obtenidos es el creciente interés que ha despertado República Dominicana en los mercados turísticos en América y Europa. Los reiterados reconocimientos de la Organización Mundial del Turismo, no son palabras que se las lleva el viento, ni se compran en el mercado donde se comercializan premios y medallas.

No se compra el reconocimiento de esta organización para ser declarado el primer destino en recuperar el turismo. Las cifras del turismo no se pueden manipular. Se pagaría un precio muy alto: la pérdida de la credibilidad como destino y el descrédito internacional.

La recuperación de las llegadas de turistas también confirma que República Dominicana está de moda. Mientras algunos destinos comienzan a moverse, en abril pasado recibimos 513,195 turísticas internacionales por nuestros aeropuertos; un 5% más que en el 2018 y un 2% más que en el 2019. Un incremento del 9% del turismo procedente de los Estados Unidos y un 6% de Francia, que han sido durante años el primer y tercer mercado.
Francia, el primero de Europa. Si esto fuera poco, el Consejo de Fomento Turístico aprobó 3,500 nuevas habitaciones con una inversión de US$960 millones. El informe presentado por el Ministerio de Turismo en abril pasado, indica que actualmente están en proceso la construcción 72 proyectos turísticos que aportarán 25 mil habitaciones, con una inversión de US$4,738 millones.

¡La mitad es mucho! Como se dice en lenguaje popular; y no se logra sin la confianza de los inversionistas, sin los agentes de los mercados y sin una muy buena imagen como destino turístico. Eso no se compra en farmacias.

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