Por; Dra. Ingrid Suárez
CEO Fundación Gael Camilo
Dicen que sucede algo extraordinario cuando dedicamos tiempo y prestamos atención a una habilidad que es sencilla, pero que puede tener un gran impacto en nuestra vida y esta es aprender a escuchar.
Durante años he consultado libros de psicología y mentoría; todos marcan una ruta cuando se trata de alcanzar el equilibrio y bienestar interior. Sin embargo, ha sido a través de mis tropiezos como he aprendido que escuchar es mucho más que guardar silencio.
Escuchar significa comprender lo que el otro vive. No se trata de callar mientras preparamos un discurso interno para responder, ni de juzgar, corregir o demostrar que tenemos la razón. Mucho menos consiste en intentar controlar la historia del otro.
El verdadero arte reside en descifrar los símbolos que se expresan tras la palabra; es recibir la verdad del otro sin prisa, con respeto y, sobre todo, con libertad. Cada persona crea la vida que desea basándose en sus propias creencias. Cuando logras integrar esta visión, dejas de percibir lo que sucede a tu alrededor como un ataque personal.
Al escuchar la verdad, conectas con la paz, pilar fundamental del equilibrio. Ya no urge defender posturas ni imponer visiones. Puedes oír a alguien decir algo con lo que no estás de acuerdo y simplemente pensar: “Ahora entiendo por qué piensas así”. Esto no te obliga a cambiar de opinión, sino que te otorga la libertad de no tener que pelear por ella.
Aprender a escuchar es, también, soltar el control sobre las historias de otros. Es un arte que se cultiva día a día con paciencia y, en definitiva, el primer paso para conectar con la tranquilidad, la confianza y la paz.
