Motivante evento salido de la creatividad del inquieto empresario constancero, Carlos Matías Quesada (Carlucho), propietario del Restaurant Moncarlo, de la laboriosa ciudad de Constanza. Concurso gastronómico que se torna en fiesta de la ciudad y donde se da cita muchísima gente de todo el accionar local y nacional. El Reto de la Paella, en su tercera versión, proyecta a esa ciudad de las alturas de la Cordillera Central, como centro gastronómico especializado en la paella valenciana y la marinera, que con la creatividad criolla le añade otras variedades que, aunque no premiadas, aumentan el acerbo del concurso sumando componentes locales sin perder la esencia paellera. 18 chefs concursantes se presentaron en esta 3ra versión y el público “devoró” su producción y pudo apreciar los “toques” particulares con que cada uno dotó de personalidad propia su plato, producidos en grandes “paelleras”, con laborioso afán de ser la mejor. Loable esfuerzo que posiciona a esa Suiza dominicana en el menú de la elaboración del plato español, impulsado en esa zona por la migración de ciudadanos de ese país en el año 1955. A pesar de que los acuerdos datan del 1939 cuando la Guerra Civil española, es en el ‘55 que llega el mayor número de inmigrantes, consolidando el valle de Constanza como una zona agrícola productiva con positiva influencia y diversidad agrícola, desde hace 70 años. A ese flujo humano le acompañaron migraciones destacadas de japoneses y de húngaros. Estos últimos no permanecieron con los otros dos. Gallegos, castellanos, canarios, catalanes, valencianos y con estos su plato regional por excelencia: la paella. Esto el 20 de septiembre, coincidiendo con el Día Internacional de la Paella, iniciativa valenciana para destacar el origen como una marca región. Apreciamos en esta versión, una íntima fusión entre autoridades locales, organizadores y público, adonde se dieron cita chefs de todo el país, para ser evaluados por un jurado adonde concurren criollos y españoles, que valorizan técnicas, presentación y sabor en una sana competencia culinaria que definen experiencias, válidas para versiones futuras. Sin dudas, Carlucho Matías, se anotó “una pata” al iniciar y mantener vivo un evento multitudinario que proyecta a Constanza como destino turístico gastronómico, con su clima ideal y la calidez de la gente.
Fanny Ramírez, de Santo Domingo obtuvo el primer lugar en la Valenciana y Ronald Sánchez, de Manabao, Jarabacoa, el primero en la Marinera y otros en los 2dos y 3ros lugares en ambas categorías. Como todo evento, acumula experiencias para hacerlo mejor cada vez y como toda iniciativa mayor crea críticas que deben servir de “sazón” a los organizadores, con frases cuyo eco debe sonarle en los oídos: “Ladran, Sancho, señal que cabalgamos”, atribuida erróneamente al Quijote de Cervantes. Felicitaciones a todos los que tuvieron que ver con este sonado éxito.
