El trabajo dignifica y la remuneración que genera sirve de soporte personal y familiar. Su relevancia se aborda desde la antigüedad, por los profetas e historiadores a cargo de la redacción de la Biblia, en la cual plasmaron en sus diversos libros la importancia del trabajo.
En lo particular, me identifico con este pasaje bíblico de Proverbios 14:23 “En toda labor hay frutos; mas las vanas palabras empobrecen”, en el que se motiva a pasar de la palabra a los hechos.
La fuerza de trabajo de un país es determinante para impulsar su desarrollo. Los más inclusivos legislan para integrar a los ciudadanos con pleno derecho al ámbito laboral, con respecto a la diversidad e igualdad.
Los países nórdicos y otros de Europa, así como de América, conocidos por contar con una sólida base de bienestar social, son un referente en materia de educación inclusiva, un eslabón dentro de una cadena donde cada pieza juega su rol.
Durante la labor de formación y aprendizaje se identifican y potencializan las habilidades duras (formación técnica) y las habilidades blandas (competencias basadas en aspectos inherentes al ser humano), como son la facilidad de expresión, la comunicación efectiva y la adaptación a ambientes distintos.
Se trata de crear igualdad de oportunidades, para que la integración no se perciba como un acto de caridad, sino que el colaborador de una institución pública o empresa del sector privado se sienta merecedor de ocupar una función y que esta le sirva de impulso motivacional para ir escalando hasta llegar a otras posiciones deseadas.
En la República Dominicana se está avanzando en la materia. La Ley Orgánica sobre Igualdad de Derecho de las Personas con Discapacidad No. 05-13, crea un marco legal para la inclusión de pleno de derecho de ese segmento poblacional, para que puedan integrarse socialmente y acceder a la salud, a la educación, a la justicia y al mercado laboral. Es un esfuerzo mancomunado de la sociedad.
En el sector público, destaca la integración de personas no videntes en el área de atención al cliente en sucursales del Seguro Nacional de Salud (Senasa), y en el sector privado, la participación laboral de sordomudos en supermercados Bravo.
El Consejo Nacional de Discapacidad (Conadis) hace una labor plausible, no tan solo al motivar la asignación de pensiones solidarias a adultos mayores con algún tipo de discapacidad, sino con la realización de colaboraciones con instituciones públicas para la capacitación en línea desde un enfoque de derechos hacia ese colectivo.
Por igual es oportuno citar el trabajo que durante décadas desarrolla la Asociación Dominicana de Rehabilitación, con la intervención terapéutica cognitiva y física desde el nacimiento a personas con capacidades diferenciadas, lo que les permite pasar de la exclusión a la integración. La entidad cuenta con 35 instalaciones, ubicadas en 25 provincias, según información disponible en su portal virtual rehabilitacion.org.do.
La distinguida Mary Pérez de Marranzini, quien falleció en mayo de este año, es un referente de esfuerzo, pues logró visibilizar las dificultades y limitaciones de este segmento. Ella demostró que con el trabajo arduo y el respaldo político, económico y social, estas personas podían vivir y trabajar con dignidad.
Como país tenemos pendiente entre los desafíos a superar, apostar mucho más por la inversión en educación inclusiva, al dotar de las herramientas necesarias a los centros de formación públicos y privados, así como sensibilizar sobre la importancia de la integración de este segmento, con un trato digno e igualitario, porque ellos también cuentan dentro de la sociedad en que vivimos, y este es un paso importante para ir superando la desigualdad.
