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Satisface a la opinión pública, necesitada de noticias positivas, que una dependencia minúscula -pero clave- del tren gubernamental, como es la Dirección General de Contabilidad Gubernamental (Digecog), esté dando señales firmes y claras  de recuperación, fortalecimiento y desempeño eficaz.

Por estar bajo la sombrilla de un ministerio troncal (específicamente el de Finanzas) y por desenvolverse discretamente, prácticamente sin publicidad alguna, la Digecog es poco conocida para el gran público, aunque saben de ella los que siguen de cerca los asuntos financieros oficiales.

Pero puede asegurarse sin temor a equivocación y mucho menos a exageración, que actualmente es pieza de funcionamiento eficiente en el vasto engranaje de la administración pública.

Y reconforta que Digecog haya sido una de tres instituciones que recibieron hace apenas días medallas de oro en el acto de entrega del Premio Nacional a la Calidad del Sector Público Dominicano, en su XVIII versión.

El premio está encaminado a reconocer los esfuerzos de las entidades gubernamentales por mejorar sus operaciones, alinearlas con los parámetros internacionales y mantener servicios a la población con alta calidad, eficiencia y transparencia. 

Se entrega anualmente, desde el año 2005, y es organizado por el Ministerio de Administración Pública (MAP), en su rol de órgano rector de la calidad en la gestión pública y de los servicios públicos.

Conocer las atribuciones de Digecog y sobre todo saber qué está haciendo realmente en estos momentos, debe ser materia obligada para todo buen ciudadano, especialmente para los ligados al mundo financiero y aquellos que actúan como críticos, oidores o veedores políticos, que son muchos en nuestro país.

La Dirección General de Contabilidad Gubernamental (Digecog) tiene el compromiso de dictar las normativas contables del gobierno, que deben estar sustentadas en los lineamientos internacionales del Sector Público. Debe elaborar informes económicos y financieros para una eficiente y eficaz gestión de las finanzas públicas, asegurando el cumplimiento de los requisitos de calidad establecidos y el marco legal vigente.

Más claro: debe regir el Sistema de Contabilidad del Sector Público sustentado en un marco normativo que garantice el registro de los hechos económicos y financieros para producir información fiable y oportuna, destinada a la toma de decisiones, rendición de cuentas y transparencia.

Digecog -valga la aclaración- no administra ni asigna fondos ni vela por su uso, solo se encarga de los registros contables de los organismos gubernamentales, incluyendo los descentralizados y autónomos.

Son muchas las acciones que pacientemente, sin estridencia ni politiquería, está ejecutando este núcleo financiero, en cuya cabecera el Presidente Abinader tuvo el acierto de colocar a un técnico en la materia -Félix Antonio Santana García- a quien hemos percibido en las últimas décadas en diferentes escenarios: empresas del sector privado, páginas de opinión de periódicos, Ministerio de Educación, Banco Central y docencia universitaria.

Por ejemplo, la Digecog se encuentra inmersa conjuntamente con las direcciones generales de Bienes Nacionales y el Catastro Nacional en ubicar e identificar todos los activos muebles e inmuebles del Estado a los fines de que estos se encuentren debidamente registrados en la Contabilidad Gubernamental y así conocer el verdadero valor del patrimonio del Estado dominicano. Lo sabe todo el mundo y es innegable: muchos de los activos del Estado (terrenos, vehículos, edificaciones, etc) se encuentran en manos de particulares y no hay registro consolidado de ello.

Se trata de una gestión exitosa que, en primer lugar, ha puesto  el nombre de la institución en la palestra- y se ha empeñado en  conseguir clara información  de las cuentas de las instituciones centralizadas, descentralizadas, de seguridad social, empresas públicas y las municipalidades.

Para viabilizar ese flujo informativo, Digecog ha propiciado, entre otras acciones, la capacitación y especialización de los contadores, contralores, tesoreros, gerentes financieros y encargados de presupuestos de las entidades oficiales.

Es que las habilidades, disciplina, ética y moral de esos funcionarios es vital para la pulcritud, calidad y rendición de cuentas de las finanzas públicas dominicanas. Por eso, en los últimos dos años se capacitaron 218 técnicos responsables de los registros contables, se ofrecieron 16,462 asistencias técnicas a distancia y se incrementaron las visitas y el monitoreo del capacitado equipo técnico de Digecog.

Se trabaja en conjunto con la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) para desarrollar una Maestría en Contabilidad de Gobierno,  una de las metas prioritartia del director de Digecog, Félix Santana García, bugía de encendido de este proceso, quien fue Santana García, de los primeros y más activos técnicos en enrolarse en la corriente política del actual mandatario y posee tiene historial de trabajo en el ministerio de Educación y el Banco Central y de docencia en las universidades Católica Madre y Maestra (PUCMM), Iberoamericana (UNIBE), Tecnológica de Santiago (UTESA), Autónoma de Santo Domingo (UASD) y del Caribe (UNICARIBE)

De su canasta de acciones podría sacarse muchos frutos, entre ellas que Digecog avanza conjuntamente con las direcciones generales de Bienes Nacionales y el Catastro Nacional en ubicar e identificar todos los activos muebles e inmuebles del Estado a los fines de que estos estén debidamente registrados en la Contabilidad Gubernamental y así conocer el verdadero valor del patrimonio del Estado dominicano.

Por José Pimentel Muñoz

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