La Convención de Viena: 57 años

La Convención de Viena es la denominación de numerosos tratados firmados en la ciudad de Viena, el de Relaciones Diplomáticas de 1961, se considera el más importante instrumento normativo de derecho diplomático, que regula las relaciones entre los países y la inmunidad del personal diplomático. Viene a ser el derecho procesal de las relaciones diplomáticas.

Es uno de los tratados más exitosos de la Naciones Unidas y un símbolo para el desarrollo progresivo, y la codificación del derecho internacional. Constituye el principal acuerdo multilateral de envergadura incalculable en las relaciones diplomáticas. La misma consta de cincuenta y tres (53) artículos. Fue adoptada el 18 de abril de 1961 en Viena (Austria) y entró en vigor el 24 de abril de 1964.

En los considerando de este tratado se encuentran las razones que hicieron necesaria que una larga e histórica práctica diplomática tuviese un texto claro y preciso, que regulara las relaciones entre las diversas naciones que lo suscribieron.

Es preciso recordar que la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas nació en plena Guerra Fría. La Viena de 1961 no era ya la ciudad devastada por la Segunda Guerra de 1945 inmortalizada, pero llena de espías, la neutralidad de los austriacos, convertía a la antigua capital de Habsburgo en un cruce de caminos entre un lado y otro.

En sentido general se ha considerado que la Convención de Viena recoge fundamentalmente elementos consuetudinarios ampliamente aceptados hasta ese momento, hasta el punto de que apenas tres artículos se consideran innovaciones, siendo el más importante el que permite la acreditación múltiple de un embajador en distintos países a la vez.

Pero los cambios experimentados en el mundo en estos 57 años han sido extraordinarios. El número de Estados miembros de la ONU ha pasado de 99 en los días previstos a la conferencia de Viena de diciembre de 1960 a 193 en la actualidad, incluyendo los observadores permanentes. Sudán del Sur es el último Estado que se integró a la organización en julio de 2011, después de la separación de la República de Sudán. La crisis sanitaria y la económica es el mayor desafío del momento.

Este tratado de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, es hoy una base esencial de la diplomacia, manteniendo abiertas las líneas de comunicación diplomáticas y protegiendo los privilegios de las misiones diplomáticas.

La misma facilita las relaciones y confianza entre los Estados propiciando que trabajen juntos para construir objetivos prioritarios de la agenda internacional y contribuir al desarrollo de las relaciones amistosas prescindiendo de sus diferencias de régimen constitucional.

Para concluir, estos 57 años han sido la base de una visión realista que da por hecho que no es necesario estar de acuerdo en el rumbo que cada país decida darse para mantener relaciones basadas en la igualdad jurídica de los Estados y en la reciprocidad.

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