La nueva Cámara de Cuentas: mi experiencia

Nunca he negado mi relación con el distinguido político y expresidente de la República, Dr. Leonel Fernández Reyna, nacida principalmente con su primer matrimonio con mi ahijada Rocío Domínguez Durán, hija de mis compadres Juan Domínguez y Piedad Durán, con quienes hice una amistad casi familiar cuando en marzo de 1957 llegué a la pintoresca ciudad de Jarabacoa, con apenas 22 años, a ocupar el cargo de inspector de Educación, para cuya época era el representante de los pueblos.

En julio del 2008 en una visita que me pidió le hiciera en el Palacio Nacional para renovar nuestra amistad, recuerdo que me dijo: ‘Usted está en disposición de aceptarme un cargo en el Gobierno’, a lo que le respondí, es posible, siempre y cuando no sea la Secretaría de Educación, a lo que me respondió, “y por qué’, contestándole de inmediato, porque me fue muy bien en ese departamento, pudiendo exhibir otros logros como los siguientes:
Fui el autor de los hospitales para maestros y el desarrollo del Seguro Médico de los Maestros (SEMMA).

Los maestros, no me hicieron huelgas y la ADP participo muy bien en las decisiones a favor del magisterio nacional, pero las decisiones finales correspondían al secretario (ministro) de Educación.

Además, le manifesté que era seguidor de la sabia expresión: “Las segundas partes nunca fueron buenas”.

Acepté el ofrecimiento y en octubre del año 2008 el honorable Senado de la República, me estaba designando junto a otros valiosos profesionales, como miembro de la Cámara de Cuentas de la República Dominicana.

A mi llegada, no sé si ahora, la Cámara de Cuentas se manejaba a base de comisiones y en mi condición de miembro, y con la experiencia acumulada en esta área, se me asignó como presidente de la Comisión de Educación y de Efemérides Patrias, contando en esta última en calidad de asesor con el distinguido intelectual y destacado historiador Dr. Jorge Tena Reyes, recibiendo a nuestra salida el testimonio de la mayoría de los empleados de que nuestras informaciones y colaboraciones, los padres, madres y tutores las utilizaban en las tareas que les asignaban a sus hijos los profesores y maestros en las instituciones educativas públicas y colegios privados.

Recientemente los medios de comunicación del país han traído la buena noticia de que el honorable Senado de la Republica ha elegido muy pesadamente los integrantes de tan importante órgano del Estado, en el delicado mandato de vigilar el uso de honestidad de los servidores públicos del presupuesto nacional, así como los funcionarios que lleguen por divisiones o acuerdos de los organismos internacionales o de instituciones privadas del país.

Aunque no tengo ninguna relación ni mucho menos conozco a ninguno de los mismos, la información de su designación ha sido recibida con mucha satisfacción y extensa aceptación por parte del pueblo dominicano.

No es posible destacar en este breve articulo los méritos y la excelente conducta personal, ética moral y profesional que a través de sus cortas vidas han exhibido estos valiosos profesionales, comenzando por su joven presidente oriundo de la histórica provincia de Monte Plata y quien con apenas 40 años de edad se ha comportado con gran capacidad, laboriosidad y honestidad, y qué decir de sus cuatro compañeros quienes se han comportado en anteriores funciones con gran capacidad y excelente honestidad, que son los distinguidos ciudadanos Elsa María Catano, Tomasina Tolentino de Marchena, Elsa María Peña Peña y el Dr. Ignacio Arturo Fernández Burgos, cuyo ético comportamiento profesional es aplaudido por este pueblo.

Mi designación en el año 2008 provoco algunos comentarios sobre mi comportamiento ético y profesional en cuyos desempeños, especialmente en el área de Educación, donde tuve el honor de ser titular de la cartera de Educación.

Recuerdo que recibí una llamada telefónica de doña Dedé Mirabal que me dijo: ‘Nicolás, tu pueblo Salcedo, te recuerda y estima mucho y dice que has llegado a la Cámara como hombre serio y honesto’.

Apoyemos pues, con devoción, a estos 5 profesionales que han integrado este importante organismo estatal, quienes tienen como específica labor combatir el negativo motivo de la “Cámara de Cuentas por la verdadera Cámara de Cuentas”.

Mis felicitaciones y éxitos en sus funciones y, si de algo puedo serle útil, me les ofrezco aunque ya pase de los ochenta años, pero sigo al frente de la universidad UTE, que como dice el gran cantautor español Joan Manuel Serrat: “He hecho camino al andar”.

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