Las Mariposas Heroicas

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Primero eran tres, luego muchas y al final todas. Mariposas que llenaron el universo de color de libertad. La mujer dominicana enmarca la historia nacional con su vientre, con su respaldo, con sus hechos. Patria Mercedes, nacida en 1924, el 27 de febrero simbolizando la nación que emergía nueva vez, al final de la intervención americana. María Argentina Minerva, de proverbial belleza, viene a la vida el primer día de Marzo de 1926. Antonia María Teresa llega al mundo el 15 de Octubre del 1935. Ojo de Agua, zona rural de Salcedo fue el lugar del génesis, el país su ambiente y el mundo su espacio universal. Enrique Mirabal Fernández y Mercedes Reyes Camilo (Chea), sus progenitores, plantaron en ellas las primeras semillas de la libertad, en la paz de la campiña cibaeña. Acrisolaron el círculo familiar entre las alegrías de un núcleo feliz, de fuertes principios morales y cristianos, y los desaires y persecución del primer personero de la satrapía trujillista. Patria, religiosa, serena, caritativa, a quien se le dibujaban dos hoyuelos como marco de la sonrisa. María Teresa, sensible, alegre, sentimental y de voz cantarina. Minerva, bella, inteligente, culta, noble, de espíritu rebelde, como las describe Bélgica Adela (Dedé) la única sobreviviente, en sus narrativas a Julia Alvarez para la inmortal novela “En el tiempo de las mariposas”. En el 1960 se convierte Minerva en el motor inspirador de lo que sería el Movimiento 14 de Junio, cuya fuerza y juventud fue la dinámica interna que catalizó la lucha contra la decrépita dictadura. Tomó el nombre clandestino de Mariposa. Los esbirros de Trujillo, identificadas hienas, siempre prestas al asesinato, artífices de la tortura y el sufrimiento ajeno, planificaron y prepararon la desaparición física del grupo y junto a Rufino de la Cruz, quien menospreció los riesgos al ofrecerse a conducir el Jeep Toyota. Entre valientes, René Bournigal, quien facilitó el vehículo para su último viaje terrenal. El fatídico 25 de noviembre de 1960, fueron asesinadas a garrotazos para simular una aparatosa volcadura del Jeep que las transportaba en la carretera entre Santiago y Puerto Plata, cerca de La Cumbre. Venían de visitar a sus esposos presos, activistas de la lucha clandestina, trasladados a Puerto Plata como parte del macabro plan. Allí iniciaron las Mirabal su inmortal y eterno vuelo, y las alas que el régimen pretendió extirpar se convirtieron en motivadores de la indignación dominicana y proyectó al mundo, con su colorido, la verdad del sistema que asesinaba y oprimía en nombre de un conveniente anticomunismo apoyado por los americanos. Desde 1981 cada 25 de noviembre se celebra el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer. El Obelisco, construido por Trujillo en 1935, simboliza hoy su estirpe inmortal, como homenaje de un pueblo que valora su inmolación, sacrificio extremo en precipitación del fin de la oprobiosa dictadura.

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