En momentos en que cobra interés el “Deporte Rey” entre los dominicanos, con la presencia criolla en la Serie Mundial de las Grandes Ligas de los Estados Unidos, sumada al inicio de la temporada otoño-invernal en el país, es más que oportuna la lectura del ensayo “Ponchao: Cumbo, una promesa del Béisbol”, cuyo autor es el empresario y escritor Lorenzo Gómez Marín, quien por experiencia vivida defiende la tesis de los prospectos del pasatiempo pueden combinar a la perfección la práctica deportiva con los estudios, como garantía de una vida triunfante.
El ensayo de Gómez Marín, puertoplateño creador de Logomarca, está prologado por el exlanzador Pedro Martínez, miembro del Salón de la Fama de Cooperstown y su esposa, la periodista Carolina Cruz, quienes sostienen que la obra “representa el diario vivir que toma lugar en cualquier “pley” de la capital, de un pueblo remoto, de un barrio singular, donde conversaciones y expectativas colindan, donde proyectos y planes de la vida de un “peloterito” son hilvanados sin saber a ciencia cierta si el final será el esperado”.
El personaje Cumbo es toda “una promesa del béisbol”, que pese a tener mejores condiciones que sus compañeritos, entre la infancia y la pubertad, se queda rezagado en el camino “por falta de hambre”, debido a que pertenece a una familia de clase media que le brinda todas las comodidades, hasta el colmo de que acude a prácticas y juegos en un carro de su propiedad.
Entre la ficción y el realismo, Gómez Marín puede convencer a los padres de los niños y jóvenes dedicados al béisbol con el sueño de alcanzar el profesionalismo, de que, si llegaren, eviten caer en situaciones como la del cubano José Canseco, que por la ludopatía y otros vicios “acabó durmiendo en un garaje con 20 dólares en los bolsillos, según su propio testimonio”.
El autor dedica el ensayo a Quique Cruz, Elvira Rodríguez y a todos los entrenadores de béisbol, con agradecimiento para colaboradores, amigos y familiares que alentaron el proyecto literario.
