En nuestra columna anterior escribimos sobre las ganancias increíbles que generó la Copa Mundial de Fútbol 2026. Mostramos los extraordinarios números que reportó la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol (FIFA) y como esto motivó a que Gianni Infantino, su presidente, eufórico con el éxito, anunciara su manera de ver las vías para incrementar aun más las ganancias en el futuro. Entre otros temas habló de dar participación a inversionistas con capital privado.
También dijimos que esto encontró resistencia por parte de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA), que amenazó con retirarse de los eventos FIFA, bajo el argumento de que ese deporte no les pertenece, ni se puede privatizar.
Cuando Infantino retiró su idea, la marea bajó, pero a medida que se acercan las elecciones presidenciales del organismo, que serán en marzo del 2027, la situación se pone más tensa.
Aunque la UEFA retiró su amenaza inicial de boicotear los torneos de la FIFA tras la cancelación del plan, el conflicto escaló. Las federaciones europeas enviaron una carta abierta en la que acusan a Infantino de “traicionar la confianza mediante el engaño” y están presionando activamente para forzar su salida de la presidencia.
Además, alegan tener pruebas de corrupción obtenidas en Estados Unidos. Con esa evidencia los asesores legales de la UEFA planean formalizar una denuncia penal ante la justicia suiza, bajo el cargo de “gestión desleal” y “mala gestión criminal”, un delito que en ese país contempla penas de hasta cinco años de prisión.
Por su lado, Gianni defiende que mientras la UEFA protege el monopolio de la riqueza de los clubes y ligas de élite europeas, la FIFA busca equilibrar la balanza para el resto de los continentes que carecen de recursos y plantea entregar la misma cantidad de dinero a cada una de las federaciones afiliadas.
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Como cronista deportivo con 40 años de experiencia, en esta ocasión quisiera que mi vaticinio no se dé, pero, definitivamente este conflicto de intereses será un pleito largo que manchará el éxito alcanzado. Todo apunta a que esas emociones positivas que vivimos en los campos de fútbol durante el mundial, pueden quedar empañadas con el proceso electoral que se avecina.
