Me sorprende ver a tanta gente sufrir su etapa dorada por haber hecho una deuda con esa persona que hoy viven. Enfermedades que pudieron evitar, por ejemplo.
Llegar a la etapa en que tendremos más tiempo para lo que deseamos hacer y ver nuestra calidad de vida reducida en varios aspectos por no haber hecho lo necesario cuando éramos más jóvenes, me parece absurdo. No me refiero a lo que nos llega por naturaleza, sino aquello previsible, de lo que muchos se arrepienten.
Lo pondré simple, en la República Dominicana podemos ver a muchos motociclistas conduciendo con riesgos evitables. Se cruzan los semáforos en rojo, levantan la rueda delantera, no usan cascos, se suben cuatro en una pequeña motocicleta, y más. La lista es grande. Un choque evitable los lleva a perder la movilidad en una pierna. Por eso no debe sorprendernos ver a tantos hombres con dificultad para caminar en los pueblos. Su yo del futuro no fue cuidado. Y apenas tienen dos décadas de vida.
¿Estamos pensando en mi yo de seis décadas? ¿O el de siete u ocho?
Recuerdo a un tío dar una cátedra de no comer con grasa… al final de su discurso decía: “Te habla la voz de la experiencia”. Lo había sufrido en carne propia. Su yo del futuro, cuando aún podía evitarlo, se encontró con una gran deuda. Por no cuidarse a tiempo.
Las personas pasadas de peso pueden llegar a una edad que se arrepientan de su poco balanceada forma de alimentarse.
Los que no hacen ejercicios se encontrarán con un yo del futuro obligado a moverse, no por diversión y disfrute, sino por obligación.
Hoy conocemos tanto sobre cómo llegar lo mejor posible a nuestra era dorada y cada vez veo más personas que hacen lo contrario para luego arrepentirse de tanto. ¿Pensarán que es un sacrificio cuidar el hotel en que vivirán el resto de sus vidas?
¿Qué aspectos de tu vida no están siendo considerados adecuadamente? Le puedes poner atención desde hoy para no arrepentirte más tarde.
