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“Y ahora, ¿quién podrá defendernos? La proclama-pregunta la escuché cientos de veces salida de los labios de El Chapulín Colorado, mítico personaje de la divertida serie de televisión protagonizada y producida por el talentoso actor y productor mexicano Roberto Gómez Bolaños quien también caracterizó al inquieto niño pobre bautizado “El Chavo del 8”.

República Dominicana figura entre los países en los que el Estado no ofrece la debida protección a los niños harapientos, indigentes y desarrapados. ¡Niños que deambulan, sin norte, por calles y avenidas de las ciudades!

El tema lo he tratado en otros artículos publicados en esta tribuna. Es un tema que no pierde vigencia por lo que no debemos echarlo en el saco del olvido.

No actuar con indiferencia ante tan cruda realidad. ¡La terrible realidad que abate a cientos de miles de niños dominicanos sumidos en la más extrema pobreza!

Un alto por ciento de los llamados niños de la calle vive en la orfandad y en el analfabetismo. Sus padres han muerto. Y los que todavía viven es como si ya no estuvieran en este planeta porque también están sumidos en la miseria más abyecta y lógicamente no tienen los más mínimos recursos para dar comida y educación a sus vástagos.

Me satisfizo leer una sensible opinión externada por la socióloga y comunicadora -creo que es profesional de la sociología- Patricia Guillén referente a la angustiada situación que acogota a la niñez desprotegida dominicana.

Patricia Guillén escribió: “Los niños en situación de calle se ha convertido en un problema social que, obligados a valerse por ellos mismos, sufren los efectos de la pobreza, el hambre y la disolución de las familias que con frecuencia son víctimas fáciles de abusos, negligencia y explotación, en ocasiones hasta son asesinados.

Los denominados niños de la calle corren el grave peligro de caer en actividades que constituyen a veces los únicos medios de supervivencia como son la prostitución, el consumo de drogas y varias formas de conducta criminal”.

Cuando se exponen ideas sobre los niños de la calle y pedigüeños, tenemos que citar a la Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia).

La Unicef, hasta el cansancio, proclama que “cuidar de los niños pobres de todo el mundo constituye la base del desarrollo humano”.

¿Cuándo el Estado dará la tan reclamada protección a los niños dominicanos andrajosos, huérfanos y desamparados?

No hay que disponer de un presupuesto exorbitante -dentro de las arcas del Estado- para concretar el indispensable objetivo social y humano.

Posted in Opiniones
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