NUEVA YOR, EE.UU. Los ciudadanos dominicanos, inmigrantes en Estados Unidos -principalmente en Nueva York-, están entregados al trabajo. Es su asidua actitud laboral.
No tienen descanso, ni frenan la búsqueda de sus anhelados propósitos.
Sin importar que Estados Unidos no esté en su mejor momento en el plano económico, aunque el presidente Donald Trump impulsa programas para activar la economía, los criollos mantienen su accionar en el trabajo.
En este artículo cito -porque la historia positiva escrita por los quisqueyanos en EE.UU. continúa si pausas-lo que creo es un gran acontecimiento que enaltece, una vez más, a la inmigración dominicana en Norteamérica.
Me refiero al evento que protagoniza la distinguida doctora dominicana Virnaliz Jiménez Cruz quien ha sido contratada por el prestigioso Centro de Resiliencia Familiar de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, una de las instituciones académicas más reconocidas del mundo en el ámbito de la investigación. El reporte lo leí en una plataforma digital.
Precisa que “Virnaliz Jiménez, nacida en el condado del Bronx, Nueva York y criada bajo los valores de una familia dominicana, representa el ascenso de parte de una generación que entiende la educación como el vehículo más poderoso para la transformación social. Su reciente incorporación al Centro de Resiliencia Familiar no solo reconoce su trayectoria, sino que consolida su perfil como una de las voces emergentes más relevantes en el estudio del desarrollo humano”
Es un galardón que se suma al logrado por el escritor dominicano Junot Díaz quien en el 2018 ganó el prestigioso Premio Pulitzer de Ficción por su singular novela La Maravillosa vida breve de Óscar Wao (The Brief Wondrous Life of Oscar Wao).
Este premio concitó la atención no solo del mundo literario hispano, sino de todo el orbe.
Roberto Gerónimo, veterano periodista dominicano -con más de 45 años en USA.- me comentó: “La historia de nuestros compatriotas aquí en Estados Unidos es grandiosa”.
En el clímax de este trabajo, plasmo esta proclama: ¡Loor perenne a la diáspora dominicana!
