Nuevo dilema de Danilo

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En la reunión celebrada el martes por los danilistas del Comité Central del PLD, se proclamó que el presidente “se echará al hombro” al precandidato de su tendencia que sea nominado para ostentar la candidatura morada.

Precisamente el presidente Medina enseñó a los dominicanos lo que significa que el jefe de gobierno se eche al hombro una precandidatura o candidatura, acción en la que se usa el personal, el dinero, los equipos y las influencias estatales para imponer la nominación propia o la de su preferencia.

Danilo denunció en la carrera por la nominación presidencial morada para las elecciones de 2008, que no habían sido los atributos y facultades de Leonel Fernández como competidor que le habían ganado la lid sino el uso de los recursos gubernamentales: “Me venció el Estado”, sintetizó Danilo, en una frase ya memorable.

El mismo Danilo en las pasadas elecciones usó el Palacio Nacional como comando de campaña, designó a ministros, a directores generales y a otros funcionarios y sus recursos en su proselitismo, además de todo el sistema de asistencia social estatal en su favor.

Todo un descomunal ventajismo frente a Luis Abinader y los demás candidatos de oposición, en una situación que Participación Ciudadana y otras entidades independientes certificaron como las “elecciones más desiguales jamás efectuadas en RD”, que incluyó además el arbitraje parcializado de la JCE.

Impedido Danilo Medina de montar un proyecto reeleccionista por múltiples razones, ya la tendencia danilista adelanta que el Presidente debe volver a usar los recursos del Estado para imponérsele a Leonel y con el mismo impulso enfrentar a la oposición.

Esta vez esa intención de irrespeto a los valores democráticos que ha sido la costumbre peledeísta de competir abusiva y deslealmente en las elecciones, tiene un pequeño problema que representa un nuevo dilema para Danilo.

O cumple con las palabras que expresara en su discurso de renunciación, de ser garante de un proceso electoral limpio.

De salir del poder de manera que pueda pasearse tranquilamente por las calles como un ciudadano más.

O vuelve a la rutina peledeísta de imponerse en las elecciones mediante el uso abusivo de los recursos del estado para avasallar al competidor, irrespetando la norma democrática.

Danilo está ante un nuevo dilema, pues una cosa no va con la otra.

La determinación político social que le impidió la reelección está ahí, aunque él no la vea. Continúo.

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