“Olore, bajo y petes” entre dominicanos (y 3)

De origen campesino: “elolol a chifle quemao”, propio de la combustión de cuernos vacunos, se produce, con algunas variantes, cuando se pretende quemar pelo. Cuando se le “pasaba la plancha a “lo moño de la mujere, pa alisalo” se indicaba; “olor a moño quemao”. Y así los olores de excreta u orín animal, característicos: el olor a “mierdevaca”, “miao de caballo”, muy conocido en centros urbanos en la época de coches, y uno de amplio espectro: a “bolit’e chivo”. No hay forma de confundir el “miaodegato” que perfuma rincones donde los felinos caseros acostumbran a hacer sus “necesidades”. No importa de qué animal se trate, la pudrición de cadáveres se define como: “bajo’a perro muerto” y en otros lugares: ‘bajo’a ratón podrío”. El bajo a “gurrupela e’burro” hay que identificarlo en la parte posterior del jumento. En el Cibao el “bajo a sica” es olor nauseabundo a excremento humano, con el problema actual de que Zika es patología trasmitida por un mosquito ya dominicano, que no se sabe si “jiede”. El bajo a letrina no precisa explicación, aunque se diferencia del “bajo a cluaca”, que es más urbano. El bajo a “cucaracha” denota descuido en la higiene del lugar donde acostumbran a guardar vasos, copas y elementos en los que la nariz forma parte de la inspección no programada. El “jiedevivo” es un insecto “verde de peculiar forma, con puntas en “lo’sombro” que utiliza el mal olor como defensa y deja bien perfumado a quien ose tocarlo. El bajo a boca también se percibe en los vasos usados y guardados sin lavar. Cuando la pestilencia “sobacal” agrede narices cercanas, también se dice: “tiene un machete…!!!, que evidentemente “corta en el aire: “Ya eta muchacha “ta de usá desodorante”, cuando “lo oficio”, provocan sudoración de adulto en formación. El olor a “tarvia o talvia mojada”, que corresponde al olor característico de la lluvia al humedecer el asfalto, que por años se denominaba así, según fuera en el sur de nuestra patria o en otras partes del país. El clásico olor a tierra mojada, cuando las lluvias aplacan los polvos que la sequía talla. A lo que llamamos algarroba, fruta casi extinta de cascara muy dura que no corresponde a la fruta del algarrobo clásico, la muchachada le dice “mier’de perro en cajeta”, similar a la excreta de can. El “jiede a monito” no implica más que mal olor agudo. Cuando el perfume es malo se dice: huele a “pachulí” que corresponde al patchoulí, aceite esencial extraído de las hojas de esa planta. El olor a mocato es propio de ropa mojada y secada de manera “decuidá” y cuando el sudor se seca “encima”. Olor a “guardao” no hay que “eplicá”…El olor a rayo, indefinido, implica un muy mal olor. “Di’ante” la “pete a’viejo” se identificaba con la mezcla de olor a “orine, mentol y berrón”. Cuando se limpia la casa “der patio pa la calle, pa sacá to lo maloepíritu” se utiliza incienso sobre brasas de carbón, en una “latica con oyito”. l

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