“Pa’l pecho apretao” (y 3)

El término en inglés, “tight chest”, no tiene el sabor criollo ni refleja el énfasis del folklor dominicano en la expresión equivalente y mucho menos recoge la cultura nacional que rodea al conocido “pecho apretao”. Las causas para la congestión pulmonar, la dificultad de respiración, el asma bronquial, con sus acepciones y causas diversas: el mojarse en agua lluvia, bañarse mucho en el río o en el mar, el hacer “desarreglos”, los detergentes, el resfriado, “lo niño desabrigao” o al coger sereno y cualquier otra acción que el vulgo señala como causa primaria para su manifestación. Otros lo padecen como reacción alérgica al vino y a preparados espirituosos. Así como la existencia de abundante flema produce un “roco-roco”, el pecho “apretao” es sinónimo de un “pitico” al respirar, sonido característico de la desesperante falta de aire (los médicos dicen:

Respiración dificultosa y ruidosa, con silbidos… o más científico: episodios recurrentes de sibilancias. Entre los remedios: claveles de muerto “ruciados con berrón, quemados y frotado con “cebo e flande” en la espalda y el pecho antes de dormir; el zumo de verbena morada, cebolla asada, cilantro sabanero, y coco guayado para expulsar la flema; arenque frito en aceite; chocolate con coco y aceite de tiburón, en cucharadas soperas; aceite de culebra en 3 cucharaditas al día y otra versión de 3 gotas en el recurrido café amargo, también 3 veces al día.
En Baní, doña Irda (con la R sureña, porque debe ser Hilda), curandera de río arriba en la vuelta de la barranca, diagnostica diferentes males con una muestra de los orines del paciente, “recetaba par pecho apretao” elementos adquiribles en farmacia. “¡Ofréjcome vale!”, se diría en la laboriosa Peravia, tierra de los “siembrahielo”. La Bronquina (ungüento patentado por Infaca, en S.Domingo) se utiliza en fricciones de pecho y espalda y hay quien lo recomienda en la planta de los pies y usar una “media gorda” cuando la tos arrecia y el pecho no “ajloja”. El té de eucalipto (la hoja o raíces) es otro de los socorridos brebajes, botellas y unturas para la dolencia del “pecho apretao”. Los de “Se cura el Pecho apretao” en barrios y parajes, por lo general tienen un “secreto” o al menos un ingrediente que no comparten de las diferentes fórmulas salvadoras y de la que mucha gente da fe. Algunos recurren a reforzar “la toma” con un “ensalmo” (por lo general trasmitido de generación en generación a quienes manifiestan poderes curativos en la familia) acompañados de movimientos de manos, y “marcados” sobre cuerpo, al tiempo que realizan invocaciones positivas, sin asomos de brujería alguna. Ante el fracaso frecuente de la medicina convencional y la farmacopea clásica, el criollo recurre a la medicina folklórica que por siglos ha tratado esta dolencia, que parece endémica o al menos de muchísima frecuencia, en nuestros espacios tricolores y de la ciencia farmacéutica autóctona..

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