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Balaguer, en el período 1970-1974, arreció su política contra sus adversarios a los que no les dio tregua y nunca dejó de “enfilar” sus cañones contra las organizaciones democráticas que luchaban por las libertades públicas y los derechos humanos. sus cañones contra las organizaciones democráticas que luchaban por las libertades públicas y los derechos humanos.

La década del 70 registró sucesos sangrientos. En abril de 1971 ocurrió uno de los hechos más trágicos: La muerte de la talentosa estudiante de economía Sagrario Ercira Díaz Santiago.

Durante una protesta de estudiantes en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), tras una balacera dirigida por el coronel José Báez Maríñez, entonces jefe del Servicio Secreto de la Policía, fue impactada por varias balas.

Días después falleció en un hospital. ¡Es otra tragedia que forma parte del rosario de muertes que normaron el odioso régimen!

Balaguer, en mayo de 1978, se volvió a postular para la Presidencia de la República. Con la consigna “Balaguer es la Paz”, propaganda electoral organizada por el Partido Reformista Social Cristiano, se le quiso vender al pueblo a un candidato que, después de gobernar 12 años, le había llegado el momento (¿?) de realizar el gobierno “que soñó de niño”.

Pero las grandes masas fueron a las urnas para votar en favor de Antonio Guzmán, el candidato del PRD que dirigía el estelar líder José Francisco Peña Gómez.

Ya el pueblo tenía tomada su decisión: Echar del Palacio Nacional a Balaguer y llevar al Solio Presidencial a don Antonio Guzmán quien fue juramentado el 16 de agosto de 1978.

Con la llegada de Guzmán a la Presidencia, y Balaguer en el “banco político”, desapareció la violencia en el país. Pero también fueron excarcelados los presos políticos y regresaron al suelo patrio los exilados. ¡Las libertades públicas tomaron un gran respiro! Detalle singular: Con la salida del déspota moderno del poder, la sociedad dominicana comenzó a vivir en tranquilidad. La juventud no era perseguida por sus ideas y los periodistas podían realizar su trabajo en confianza libertaria.

Desde que el anciano caudillo salió del Palacio Nacional -tras terminar sus terribles 12 años- en República Dominicana no han vuelto a prisión dirigentes políticos (cero presos políticos); no exiliados y tampoco se cometen crímenes de Estado.

Balague, por una estupidez política de la dirigencia del PRD (innecesaria lucha interna), regresó a la Presidencia para una estancia de diez años (1986-1996), pero ya se vivía en un verdadero ambiente democrático. ¡Porque encontró un país en paz!

Al salir del poder -sin poder reelegirse-, se justifica, dentro de la modernidad democrática, que hoy proclamemos: ¡Qué bien, ya Balaguer no gobierna!.

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