¿Quieres ganar o prefieres triunfar?

Muchas personas andan compitiendo contra la persona errada. Solo quieren ser mejores que los demás y se olvidan de subir a lo más alto que pueden.

Suena extraño, pero lo aclararé en los siguientes párrafos.

Desde pequeños nos comparan y terminamos comparándonos. Los primitos, los compañeritos de curso, los hijos de amigos de nuestros padres y hasta nuestros propios hermanos son la referencia.

Algunos padres son tan interesantes que llegan a decir frases que inician así: Cuando yo tenía tu edad…
Si nos tocan compañeros de curso que no saquen buenas notas, será más fácil ser el mejor. Si los primos no desarrollan habilidades como las nuestras, las comparaciones no se escucharán tan a menudo. Y así por delante. ¿Cómo será un niño que con poco esfuerzo es el mejor de la comparación?

Ya lo vemos, no buscará seguir superándose, siente que ya es el mejor.

–Es que lo es, Diego Sosa, ¿o no?

Es el mejor de la referencia, pero quizá no es mejor que otros que andan por ahí. Tampoco ha llegado a ser el mejor que puede ser.

Me estoy refiriendo a superarse a uno mismo. A no tener como referencia a los demás, ellos solo me llevarán a su máximo nivel, no al que puedo alcanzar.

Alguien que siempre busca ser mejor que los demás puede caer en un empleo donde los demás son mediocres y ponerse un techo. Es el mejor, pero no lo mejor que puede ser.

También podemos caer en un grupo de referencia que sea mejor que el que los mejores anteriores. En esa situación tendré mucho trabajo para alcanzarlos, perdí tiempo en seguirme superando. Quizá hasta me frustre por pensar que no puedo llegar a su nivel.

La única referencia que me ayuda es ser mejor cada día. No compararme con nadie. Solo conmigo mismo, como enseño en mi libro de inteligencia emocional, Migomismo.

¿Puedes identificar un área que te estés comparando con otros y tratar solo de ser mejor que ayer?

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