Reducir los peligros de la carretera a Samaná

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En el mes de agosto del año 2009 el periódico El Día publicó un artículo nuestro titulado “Los peligros de la nueva carretera a Samaná”, donde destacábamos que “si usted toma esta carretera para ir desde Santo Domingo hacia Samaná y hacia la región nordeste del país, se ha de encontrar que en los kilómetros 2.7, 3.7, 4.5, 4.8, 5.5, 7.9, 10.8, 11.4, 12.5, 13.0, 17.4, 21.4, 24.0, 29.3, 44.5, 48.5, 57.8, 62.0, 63.6, 68.0, 71.4, 71.9, 72.4, 73.8, 74.2, 74.8, 75.2, 76.2, 76.7, 77.1, 77.3, y 77.5 la carretera fue muy fiel a la topografía, se dejaron pequeños promontorios (cerros) innecesarios que ondulan el perfil longitudinal de la estrecha carretera, y esto hace que cuando usted asciende por la pendiente se pierda totalmente la visual frontal del tramo recto delante de usted.”

Añadíamos que “por la razón antes expuesta, usted no sabe si en los próximos 40 metros frontales a usted hay un vehículo rezagado o averiado, o si viene un vehículo rebasando y ocupando el carril que le corresponde a usted, y por esa innecesaria pérdida de la visual frontal usted se expone al riesgo de ver el otro vehículo cuando ya el choque es inevitable. En este aspecto hay 32 tramos peligrosos, además del puente sobre la carretera Mella y el puente sobre el río Yuna, donde al ascender también se pierde la visual frontal.”

También decíamos que “al revisar el perfil topográfico real de la vía queda claro que estos promontorios fueron dejados así para economizar el costo de cortar los pequeños cerros y el costo de rellenar las pequeñas depresiones topográficas, y en lugar de bajar los cerros y subir las depresiones para mantener una rasante horizontal o subhorizontal que mantuviera las elevaciones medias de las terrazas atravesadas, se construyó una rasante ondulada que permanentemente sube y baja, y este es un error constructivo que urgentemente debe ser enmendado.”

Completábamos el artículo describiendo que “en los kilómetros 50.0, 51.2, 54.2, 54.7, 55.8, 58.6, 59.0, 59.9, 75.5, 75.7, 78.2, 78.4, 78.5, 78.7, 79.2, 79.5, 81.0 y 81.6 tenemos peligrosas curvas muy fuertes, impropias de una autopista moderna o de una carretera moderna, hay peligrosas curvas secuenciadas en S, y hay peligrosas curvas con muy bajo ángulo de peralte, o sin ningún peralte, y lo que es peor, a veces con un inexplicable peralte negativo que tiende a sacar el vehículo de la vía.”

Pero el tiempo pasó, y como se trata de una vía construida por el sector privado para uso público mediante el pago de un caro peaje por parte del usuario, más un peaje complementario pagado por el Estado dominicano, los errores de construcción se quedaron tal y como estaban, sin ninguna intervención para solución; pero ahora, en febrero del año 2018, es decir, casi 9 años después de publicado nuestro artículo de agosto de 2009, el periódico elCaribe ha publicado un reportaje donde señala que “La autopista del Nordeste es la vía más peligrosa para transitar en la República Dominicana, conforme lo revela un levantamiento realizado por la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) acerca de los tramos más críticos por accidentes de tránsito en las principales carreteras.”

El reportaje del elCaribe señala que “Con 13 tramos críticos, la Autopista del Nordeste, que conecta las provincias Santo Domingo y Samaná, se posiciona como la más riesgosa al momento de recorrerla, pues sus puntos más peligrosos se ubican en los kilómetros: 1 al 6; 8, 11 al 21; 28 al 30; 35 al 36; 43 al 45; 50, 55, 63, 68, del 75 al 76; del 80 al 83 y el 89.”

Este nuevo estudio realizado por la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre confirma lo que publicamos en el año 2009, y ahora sólo resta que el Estado dominicano complete el necesario proceso de conversaciones amigables con la empresa que administra esa carretera, a los fines de asumir el control para su inmediata intervención y corrección de los problemas constructivos, en interés de darle la necesaria seguridad vial que amerita, y que debió tener desde su etapa inicial, garantizando el mantenimiento de un control visual frontal de al menos 300 metros, lo que permitiría al conductor observar a tiempo cualquier peligro inminente y tomar las medidas necesarias para evitar un fatal accidente que nadie quisiera tener.

La intervención del Estado podría considerar la posibilidad de ampliar la vía a 4 carriles, tal y como estuvo originalmente planificado, pues los estudios de tráfico indicaban que la ruta de Santo Domingo a Samaná, y al nordeste, requería de 4 carriles, por lo que ahora es buen momento para completar las conversaciones, asumir el control de esa vía, corregir los tramos peligrosos y ampliarla a 4 carriles.

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