Rehabilitación

Muchas cosas se quedaron rezagadas por la pandemia en el 2020 y una de ellas fue nuestra asamblea que celebramos cada mes de abril, como lo establecen nuestros estatutos. Para esa fecha lo menos que podíamos pensar era en asamblea, era más importante cómo poder retornar a dar servicios a nuestros pacientes.
Luego de haber cerrado nuestros servicios en marzo, obedeciendo las medidas ordenadas por el gobierno, la Junta Directiva Nacional decide reabrir el 19 de mayo del pasado año.

Medidas sanitarias, alcohol, guantes, batas, distanciamiento, pero mucho temor de cómo podría esta reapertura afectar la salud de nuestros colaboradores y de nuestros pacientes.

Citas espaciadas, advertencia de que los pacientes no podían venir acompañados de más de un familiar; advertencias a nuestro personal de alto riesgo de permanecer en casa, fueron los tímidos reinicios de nuestros servicios.

Escasos ingresos como era de esperar, cubrimos las nóminas que nuestros recursos podían alcanzar, el resto de nuestros colaboradores bajo los programas estatales FASE I y FASE II.

Muchas ayudas recibimos para reabrir treinta y uno de nuestros treinta y cuatro centros. Llegó ayuda gubernamental, apoyo de empresas del sector privado, zonas francas, del CONEP, de todas partes fluía ayuda que llegaban sin ser esperadas, las que necesitábamos con urgencia.

Una promesa de tiempo atrás de Raquel Arbaje, hoy nuestra primera dama, que había dicho siempre que quería apoyar a Rehabilitación, una relación familiar la tenía muy al tanto de nuestras necesidades y con su apoyo logramos lo que en muchos años no había sido posible. Nuestro presupuesto no pasaba de ochenta y cuatro millones (RD$84 MM) y con su apoyo alcanzamos una subvención de ciento cuarenta millones (RD$140 MM) anuales. Con esto, ha sido posible mejorar nuestro centro de imágenes, adquirir los materiales necesarios para la confección de ortesis y prótesis, mejorando la vida de muchos dominicanos. Gracias del alma.

En medio de la pandemia continuamos con el avance de la instalación del SAP ERP, software que nos permite un mayor control en las finanzas, inventario, producción, etc. Junto a este el CRM que está definido como gestión de relaciones con clientes por sus siglas en inglés. En nuestro caso, optimizar las atenciones a nuestros pacientes, sistema de citas mejor programado y permitiendo que nuestro personal médico pudiera acceder a los expedientes de nuestros pacientes sin importar en cuál de las filiales se encuentren.

Desarrollar ambas plataformas en tiempo normal es difícil, en pandemia requirió de una entrega total de todas nuestras gerencias y de las administraciones de todas nuestras filiales.

El seis de julio de 2020 salimos en vivo de forma simultánea en toda nuestra red, marcando un hito al lograr trabajo secuencial y sistematizado con informaciones a tiempo real. Es un proceso de aprendizaje arduo, es mucho lo que hemos avanzado en poco tiempo.

Tenemos que destacar el apoyo de SENASA que mantuvo el acuerdo entre ambas instituciones, lo que nos permitió durante los meses de cuarentena hacer frente a la nómina de nuestros más de mil doscientos colaboradores. Al Banco Popular, que con su financiamiento pudimos atender otras necesidades prioritarias.

Cómo no dar las gracias al Gobierno del Japón, cuya importante colaboración nos ha permitido adquirir un robot para diseño y manufactura de prótesis que de forma automatizada podremos mejorar la cobertura y alcance de personas con amputaciones en toda nuestra red de servicios.

No podemos dejar de mencionar el apoyo de la Asociación Cibao de Ahorros y Préstamos con el proyecto “Generando Capacidades”, para la inclusión laboral de personas con discapacidad.

En medio de la pandemia hicimos mejoras importantes en nuestras infraestructuras. Guerra, Hato Mayor, Azua, San Cristóbal, Mao con el apoyo de la Asociación de Bananeros de la Línea Noroeste (Banelino).

Maimón, gracias a la Cooperativa de Ahorros Créditos y Servicios Múltiples de Propietarios de Camiones y Barrick Pueblo Viejo. En Cotuí, gracias a las gestiones de nuestro inolvidable Isidro Pichardo (EPD); pronto iniciaremos, gracias a sus incansables gestiones, un moderno centro que llevará su nombre.

En Haina, inauguraremos un moderno centro, gracias al aporte de AES Dominicana, la Empresa Generadora de Electricidad ITABO, la Asociación de Industrias de Haina y Multiquímica.

Nuestra Escuela de Educación Especial en modalidad virtual, con apenas un sesenta y ocho por ciento de nuestros estudiantes, ya que nuestra matricula proviene de los estratos socioeconómicos más bajos.

A nuestra Junta Directiva Nacional, nuestros Consejos de Gestión, nuestros directores, administradores y colaboradores, gracias eternas.

La asamblea que no pudimos celebrar en el 2020 fue celebrada de manera virtual el pasado viernes. Gracias al esfuerzo que nos ofrece la tecnología y el trabajo de todas nuestras gerencias pudimos reunirnos con la esperanza que nuestra próxima reunión sea presencial y todos podamos darnos el abrazo que un virus nos ha impedido.

Cincuenta y ocho años, donde no cabe el espacio más que para agradecer a Dios, lo que inició una tímida ama de casa que dedicó incontables esfuerzos para llegar hasta lo que es hoy la Asociación Dominicana de Rehabilitación, sus treinta y dos filiales, un millón trescientas mil consultas en el 2019 y miles de personas, empresas, gobiernos, que han apoyado sin límites el esfuerzo de Mary Pérez de Marranzini.

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