Retirarse de la política con dignidad

Nació en Hamburgo, en 1954. Hija de un pastor y teólogo Luterano, que decidió mudar su familia a la antigua República Democrática, comunista. Siendo así, Angela Merkel creció al norte de Berlin. Decidió estudiar física en la afamada universidad de Leipzig. Luego de doctorarse, trabajó durante 12 años en el Instituto de Física Química de la Academia de Ciencias de Alemania. Sin embargo, en el año 1989 tuvo lugar el cisma político que supuso la caída del muro de Berlín. Angela Merkel no perdió tiempo, y pasó a ser militante de la CDU, o sea el partido demócrata Cristiano, luterano, y socio del partido Social Cristiano (CSU), con considerable militancia católica.

El líder indiscutible de la CDU-CSU era Helmut Kohl, quien pasó a la historia como el segundo Canciller, o sea Primer Ministro, que unificó Alemania. Los próximos ocho años del Gobierno Kohl sirvieron para que Angela Merkel escalara políticamente hasta alcanzar en el 2000 el liderazgo del partido. Varios factores contribuyeron a su ascenso. Primero, su procedencia del Este, cuando las dos Alemanias tenían que buscar un camino común.
Segundo, el ser mujer. Tercero, el apoyo del viejo líder del partido, quien la llamó “mi chica.” Pero la “chica” no fue escogida por su lealtad a pesar de su ineptitud o falta de condiciones morales. Siendo así, la Doctora Merkel fue llamada por Kohl para tomar decisiones trascendentes sobre la industria nuclear alemana.

Finalmente, la Sra. Merkel tenía una condición fundamental para ser líder de un gran país: nervios de acero, como Margaret Thatcher. Cuando Kohl fue salpicado por un escándalo por financiamiento electoral indebido, Merkel no titubeó en reclamar una renovación del partido que la llevó a asumir el poder en el 2005. Kohl nunca la perdonó.

Lo demás es leyenda. Elegida anualmente la mujer más poderosa de la tierra. Líder de facto de la Unión Europea.

Sin embargo, su carrera tomó un giro inesperado. El sangriento conflicto en Siria llevó a la Canciller a tomar una decisión moral de acoger un millón de refugiados, no inmigrantes. Su alianza con la CSU se resquebrajó, y la derecha alemana ultra surgió con todos sus demonios. No obstante, su actuación demostró su capaciad moral y carácter de acero.¿Que la llevó a esa decisión? ¿El complicado pasado Nazi de Alemania? ¿Su herencia luterana? ¿Un plan para repatriar los refugiados, terminada la guerra?

Siguió lo inevitable. Merkel decidió retirarse ante una derrota de la CDU en uno de los estados federados. Lo importante es cómo lo hizo. Afirmó: “No nací Canciller y por ende un día tenía que irme.” Aseguró: “Siempre traté de pasar por el servicio público con dignidad y deseo irme de igual forma.” Una lección para quienes no cesan de adular a un viejo caudillo criollo que se jactaba de ser como Jalisco, que cuando perdía arrebatada.

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