Hay quienes me han dicho que no es fácil obedecer a Dios, y hasta se disponen a usar sus fuerzas en elaborar las mejores excusas para justificar su desobediencia, pero lo cierto es que como decía un buen amigo, creer en Dios y a su vez desobedecer es el mismísimo modus operandi del enemigo. Ahora cuando conoces la voluntad de Dios y la sientes pesada como una cruz, no creas que serás latigado hasta que pruebes que no puedes… Ese es el momento de entender que sin Dios no podemos llevar a cabo nada, mucho menos la cruz, compromisos, responsabilidades, retos, relaciones, obligaciones. Pero recuerda que su voluntad es posible porque es buena, agradable y perfecta, su voluntad es tan maravillosa y poderosa que simplemente no cabe en tu zona de confort, o sea, ora, muévete y obedece.
