El dolor encabeza el listado de las cosas más transformadoras de nuestra existencia, luego de experimentar sus olas nunca volvemos a ser iguales. Es recomendable superar los procesos de esta vida a que la vida te supere. La madurez siempre genera autoridad y paciencia.
El mundo tiene sus maneras de evitar a quienes no son fuertes, de rechazar a quienes califica inferiores o descartar a los inapropiados, mientras que Dios usa los procesos para calibrar el alma, fortalecer el carácter, para que nunca nos rindamos ante nada. Así es como logramos esa actitud perfecta, sin ser perfectos y el valor de ser humildes en entender el rechazo sin afligirnos, sabios para volvernos a la gente correcta y nobles para entregarnos con amor a quienes realmente nos valoran.
