Señor Presidente, ¡eche eso para atrás!

Compartir

Luis Abinader, quien se estrenó (el pasado 16 de agosto) como Presidente de la República, goza de amplia simpatía en la mayoría de los sectores del país. Nadie debe denegarlo.
En unos 54 días de su administración, además de que se ha mostrado receptivo y hasta “campechano”, recibe manifestaciones de elogios que llegan desde todos los segmentos de la sociedad. ¡Hasta sus más acérrimos adversarios formulan señalamientos positivos a su gobierno.

Esos mismos sectores, y otros especialmente situados en la cúpula del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), estarían a la espera de que el mandatario cumpla (en el poder) los tradicionales 100 días que por historia política se le “otorga” al nuevo inquilino del Palacio Nacional.

Lo que podría ser una “calamidad política” es lo anunciado por el Poder Ejecutivo de gravar al llamado salario 13 (o Doble Sueldo) para ciudadanos que devenguen por encima de los RD$34 000.

También el gobierno pretende, y cito, “ gravar con el tres por ciento todas las compras realizadas en moneda extranjera con tarjetas de crédito y de débito, además de los servicios digitales que ofrecen empresas extranjeras para consumo local; un impuesto adicional equivalente a US$74.50 por cada tonelada métrica de Gas Licuado de Petróleo (GLP) o de sus componentes (butano y propano) que sean importados para su comercialización en territorio nacional. Y, además, el aumento de 25% del impuesto selectivo al consumo (ISC) a los equipos y maquinarias usados en los acondicionadores de aire”.

Ojalá que cuando este trabajo salga publicado, Abinader, atendiendo al reclamo de muchos sectores, haya dejado sin efecto su pretensión de por lo menos no “hacer lo que nunca gobierno alguno ha hecho”: ¡Ponerle impuesto al Doble Sueldo!
Debemos tomarle la palabra al jefe del Estado que ha declarado que “todos los impuestos propuestos serán consensuados con la nación y si hay que eliminar algunos, se van a eliminar y se buscarán otras fuentes de ingresos. Todos esos impuestos son transitorios, durarán solamente hasta el año 2021 y al final nos abocaremos a discutir una reforma tributaria”.

No debemos dudar de su palabra. Creer en lo que ha declarado. Porque si el Gobierno tiene que rectificar sus pretensiones, que tiendan afecten a perjudicar a gran parte del país, pues lo hará. El Gobierno debe ser flexible. ¡Ejecutar esa flexibilidad en favor de los sectores más vulnerables! Aspiro a que Abinader -en lo inmediato- deje sin efecto sus proyectos impositivos.

Mantente informado

Recibe en tu correo actualizaciones diarias
de las noticias mas importantes de la actualidad.

Compartir